Autor: Pablo González Vidal/ Subdirector de Inversiones de Anattea Gestión SGIIC

Los tres pilares que sostienen una inversión exitosa son conocidos como 3M por sus siglas en inglés. 

1.    Method (Método)
2.    Money Management (Gestión monetaria)
3.    Mind (Mente-Psicología)

1.    El método

“La única ocasión en la que perdí mucho dinero fue cuando rompí las reglas de mi operativa”. (Jesse L. Livermore)

El método es lo que te tiene que decir el qué y el cuándo comprar o vender. Los métodos son casi infinitos, pueden ser basados en análisis fundamental, análisis técnico, mixtos… También existe una gran diversidad de mercados y activos donde invertir, el plazo de tu inversión puede oscilar desde el más corto plazo hasta el largo plazo, incluso los diferentes horarios en los que puedes aplicar tu método, esto hace que las posibilidades sean infinitas. Pero lo que tiene que tener en común cualquier método en el largo plazo es que tenga una esperanza matemática (EM) positiva.
Sin una EM positiva estás abocado a la ruina. El ejemplo más claro e intuitivo de negocio con EM positiva es el casino (los dueños claro). El dueño de un casino sabe que la ley de los grandes números juega a su favor dado que su método tiene EM positiva. Puede que un día o dos o tres pierda dinero pero en el largo plazo la EM positiva hará que gane dinero. 
El inversor se tiene que centrar en conseguir un método que sin caer en el “overfitting” tenga una EM positiva. Esto no es tarea fácil, por supuesto, pero sin tener un método robusto ganador es mejor no invertir tu dinero porque en el largo plazo el riesgo de ruina va a ser muy alto, y una vez se pierde capital cuesta mucho más recuperarlo

2.    Gestión Monetaria

“No importa para nada si tienes razón o no. Lo que sí importa es cuánto ganas cuando tienes razón y cuánto pierdes cuando estás equivocado”. (George Soros)

La gestión monetaria no puede hacer que un método perdedor sea ganador, pero sí que una mala gestión monetaria puede hacer que un método ganador sea perdedor. Por desgracia, cuando te acercas a los mercados por primera vez, normalmente no tienes ni idea de lo que significa la gestión monetaria ni cómo implementarla.
Si el método es el “qué “y el “cuando” compro o vendo, la gestión monetaria es el “cuanto” compro o vendo. Veamos un ejemplo sencillo, estoy dispuesto a arriesgar un 2% de mi capital que son 50.000€ comprando el activo A que cotiza a 1€ la acción. 
Si mi método es a largo plazo y no quiero que un movimiento a la contra me saque para luego ver como el precio se va sin mí dentro, puedo poner en 0 mi stop de perdidas, es decir, si el activo quiebra perderé la inversión. ¿Cuántas acciones tengo que comprar?
En este caso voy a invertir lo que estoy dispuesto a perder: 2%*50.000€= 1.000€. Como cada acción cotiza a 1€ compraré 1.000 acciones y las mantendré hasta que mi método me diga que tengo que vender o hasta que la acción quiebre, ¡esperemos que lo primero!
Ahora pongamos que tengo un punto de salida en 0.9€ por acción. Es decir, si cae más de ese precio no las quiero tener en cartera y las venderé. En ese caso mi riesgo es de 0.1€ por acción.  ¿Cuántas acciones puedo comprar? El resultado de dividir 1.000€/0.1=10.000 acciones. 
Es decir 10 veces lo que la primera opción de inversión. Pero claro, la primera opción tiene una alta probabilidad de salir bien dado que tiene un amplio margen de seguridad mientras que la segunda opción las probabilidades de éxito son más bajas dado la proximidad del stop de perdidas. 
La conclusión que se puede sacar es que, si tu riesgo es elevado, vas a tener que invertir menos capital que si tu riesgo es pequeño como por otro lado marca la lógica. Este es un ejemplo sencillo de gestión monetaria, a partir de aquí lo puedes complicar hasta donde quieras. 

3.    Mente

“Perder dinero en una operación es angustioso; perder los nervios es devastador”. (Ed Seykota)

Por último y no por ello menos importante está la mente, sin duda, es la cuadratura del círculo. Puedes tener un método ganador y una gestión monetaria excelente, pero si no eres capaz de llevarla a cabo porque te falta confianza, disciplina o paciencia entonces es como si no tuvieras nada. 
En este caso las mejores analogías se encuentran en el deporte profesional sobre todo en los que se practican individualmente como el tenis. Cuando ves entrenar a dos profesionales en una pista es difícil saber cuál de los dos tiene ranking superior porque cuando están entrenando no tienen las ataduras de la mente. Ahora bien, cuando están delante de 20 mil personas jugándose una final de grand-slam entonces es ahí donde se marcan las diferencias, la mente entra en juego y el más fuerte psicológicamente es el que vence.
Antes de invertir nuestro capital si analizamos las curvas de “equity” que supuestamente hubiera seguido nuestro dinero al aplicar el método que vamos a implementar no somos conscientes de las limitaciones de nuestra mente, estamos en modo entrenamiento. Al analizar el pasado nuestra parte emocional del cerebro está en modo “off”, y pensamos que cuando vengan las series de perdidas, que sin duda vendrán, seremos capaces de aguantarlas sin despeinarnos.
Esto es así porque normalmente todo método que se precie antes de ponerse en marcha genera una curva de beneficios con una pendiente positiva, porque a nadie se le ocurriría invertir en un método cuyo “backtest” arroje una curva hacia abajo.
Pero cuando invertimos nuestro capital y este empieza a moverse, la parte derecha del gráfico está en negro y ya no sabemos con certeza hacia donde va a ir la curva de “equity”. Y cuando llega la racha de pérdidas (que antes o después por desgracia siempre llega) vemos como la cuenta disminuye día sí día también, entonces la parte emocional de tu cerebro se pone en modo “on” y empieza a hablarte, primero es un susurro, pero si la cosa se pone fea empieza a gritar. Es lo que se conoce como miedo, miedo a perder todo tu capital que tanto esfuerzo te ha costado acumular.
Es aquí cuando te das cuenta de lo importante que es tener una confianza absoluta en tu método de inversión, porque de no ser así con toda seguridad acabarás modificando tu estrategia que con tanto esfuerzo habías diseñado y te dejarás llevar por impulsos, noticias, consejos, pasando a tener una EM negativa con desenlace fatal. Probablemente, a posteriori, veas como de haber continuado disciplinadamente con tu estrategia se hubiera recuperado lo perdido en la mala racha y acabado con ganancias. Y esto, a nivel psicológico es demoledor.

Conclusión

“Es más fácil escribir sobre dinero que ganarlo”. (Voltaire)

En resumen, las 3M son imprescindibles para afrontar una inversión con ciertas garantías de éxito, si falla cualquiera de los tres pilares tenemos una alta probabilidad de perder nuestro dinero. Así que debemos desarrollar un método ganador, aplicarlo con una gestión monetaria adecuada y seguirlo con disciplina, paciencia y confianza. Por desgracia ninguna de las etapas es fácil, pero si el trabajo está bien hecho no dudes que recoger los frutos será cuestión de tiempo. 

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