Autor: Javier Chen /Gestor de Anattea Gestión SGIIC

Warren Buffet es uno de los grandes inversores de todos los tiempos y sin duda a más de uno nos gustaría cosechar la mitad de sus éxitos. Sin embargo, entender realmente cómo ha llegado a ser quién es, nos lleva inevitablemente a retroceder a los años 30, cuando Graham escribió “El inversor inteligente” sentando las bases del método de inversión Value. Este libro precisamente inspiraría más tarde a Buffet, sentando las bases que le convirtieron en el inversor de reconocido prestigio que es hoy .

La base del este método se encontraba en invertir siempre con un margen de seguridad, lo cual se traducía en comprar empresas baratas independientemente del negocio al que se dedicaran. Para desarrollar esta idea, Graham usaba la métrica de Price to Book, comprando compañías cuyo valor en el mercado estuviera muy por debajo de los libros contables. 

El método era aparentemente sencillo, pero, sin embargo, Graham mencionó en su libro algo muy importante que después casi todos sus seguidores ignoraron: para que el método realmente funcionase, se tenía que comprar una gran cesta de compañías de estas características, para lo cual el mercado tenía que estar ofreciendo una gran cantidad de compañías infravaloradas.  

Si simplemente se compraba, por ejemplo, una cartera de 20 o 30 valores de 50 o 60 que estaban infravaloradas se corría el riesgo se exponerse demasiado a los Value Traps, no siempre fáciles de detectar. Es cierto que 50 0 60 compañías de estas características parecen muchas, pero cuando miramos las más de 3.000 compañías cotizadas en los años 50, era solamente un 2% y, según Graham, para que esta estrategia funcionase se necesitaban muchas más. Por lo tanto, aparte de comprar compañías baratas, había que esperar a que el mercado entero tendiese a estar barato. Esta idea la reafirmó Buffet a posteriori e incluso en alguna de sus entrevistas más recientes. 

Sin que los seguidores de Graham y Buffet se dieran cuenta, Graham no solamente fue el Padre de la inversión Value sino también fue el padre de la inversión Quant y Buffet su mayor practicante. Y es que Graham necesitaba una gran cesta de compañías infravaloradas debido a que tenía que reducir el riesgo de que una buena parte de la cartera este infravalorada por contar en ella con compañías que estuvieran en ruinas y, por lo tanto, a punto de quebrar porque sus costes operativos consumieran su patrimonio o porque estuviera sobre apalancada. 

A Graham, por lo tanto, no le importaba lo que hacía la compañía, sino que simplemente se exponía a un factor y se deshacía de los riesgos del negocio a través de la diversificación, utilizando, por tanto, un factor estadístico. Este factor fue precisamente lo que hizo posible que los clientes a los que Graham asesoraba tuvieran unos retornos del 20% anualizado.  

En la primera década de inversión independiente de Buffet, que fue también su mejor época, cuando retornos de más de un 50% no eran extraños para él, se centraba solamente en comprar compañías baratas sin tener demasiado en cuenta el negocio, como lo haría un buen estudiante de Graham. Sin embargo, esta forma de invertir se acabó con Berkshire Hathaway, una de sus peores inversiones. Compró la compañía, pero el negocio perdía dinero año tras año. En los mercados financieros nadie es infalible y este no fue el único error de Buffet (http://forbes.es/emprendedores/8255/los-7-grandes-errores-de-warren-buffett/) A partir de ese entonces, Buffet fue influenciado por Fisher y empezó a centrarse en el análisis y en comprar buenos negocios, lo que realmente le trajo grandes éxitos.  

Ahora bien, nosotros decimos que Buffet solamente debería atribuir un tercio de su éxito a su análisis. La razón es muy sencilla: si analizamos el factor Value con una estrategia de compra de compañías baratas con una métrica cuantitativa como la de Graham y de manera sistemática, el retorno desde 1947 hasta 2009 hubiera sido de 13.25%, es decir alguien que solo entiende de números podría haber ganado un 13.25% sin haber analizado ni una sola compañía. Buffet, no obstante, ha conseguido un 20% anual o lo que es lo mismo, un 6.75% más que con la estrategia sistemática que hemos mencionado, por lo que este sería el valor que se le debería atribuir a su capacidad analítica. Por lo tanto, es lógico pensar que el 66% de su retorno es debido a su filosofía y un 33% a su análisis.  

No queremos que el lector entienda mal este artículo: en ningún momento es mi intención quitar mérito a Warren Buffet, sino todo lo contrario. Si vemos el efecto que tienen esos 6.75% de rentabilidad extra, a los que contribuye el análisis, en términos monetarios en 50 años, es la diferencia de 1$ convirtiéndose en 500$ o en 9000$, lo cual es extraordinario. Ya desearían todos los gestores recibir un 6.75% adicional de rentabilidad anualizada.  

Por otra parte, también hay gestores Value que aun exponiéndose al 100% a esta filosofía rentabilizan menos que gestionando de manera sistemática, por lo que incluso si a veces consiguen batir al mercado tendríamos que cuestionarnos si el Benchmark de estos gestores no debería ser un índice sino la versión sistemática de sus filosofías. 

Sea como fuere, desde ANATTEA GESTION entendemos que los inversores deben realizar sus inversiones sin dudas y que es importante que tengan claro y entiendan las fuentes de retorno, ya que sepan que cuando el mercado tiene el viento a favor (si consideramos como en este caso el factor Value) la cuesta no es tan empinada, mientras que en un mercado bajista el panorama, aun invirtiendo en Value, es muy distinto. Lo importante es que detrás de nuestra inversión haya una gestión inteligente con un método preciso y evaluado a lo largo del tiempo y que nuestro gestor de cabecera, si lo hacemos a través de una IIC o de terceros, sea capaz de explicarnos el porqué de nuestros resultados.  

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