Europa, a toda vela

 

Aunque entre las previsiones de los expertos se encuentre el fin de esta etapa de bonanza, lo cierto es que para la mayor parte de las compañías europeas ese momento no ha llegado aún. Por ejemplo, según el estudio de Macro-Strategy Key Issue, UBS Evidence Lab, un tercio de las empresas europeas prevén inversiones que superarían a la de años anteriores.

El tejido empresarial propenso a la inversión

En este clima bursátil tan cambiante, persiste el interés por parte de los inversores para seguir invirtiendo. El crecimiento de las inversiones tiene un efecto positivo en desarrollo de la economía, produciendo un efecto en cadena exponencial que crea tendencia. Si tomamos el ejemplo de una compañía que adquiere maquinaria nueva, el capital invertido llegará al proveedor, lo que supone que este pueda sufragar sus propios gastos, aumentar los salarios de sus trabajadores, crear nuevos puestos de trabajo o, incluso, comprar materias primas o maquinaria.

Además, aunque las empresas son un importante actor para que la idea general de un crecimiento económico sostenido persista, también el consumo privado estimula el gasto. Según Eurosat,  en la Unión Europea la productividad económica total (tomando como referencia el PIB) se compone de más del 50% del consumo de los particulares.

Europa_bandera_consumo_inversion

El consumo, al alza

En este aspecto las previsiones ulteriores son también bastante buenas. Muchos de los índices de precios al consumo más importantes, como el Índice de Confianza del Consumidor de la OCDE, continúan estableciendo una cuota alta después de pequeños retrocesos.

Puedes consultar el artículo completo publicado en DWS PRO en este link.