En medio de las recientes turbulencias políticas y económicas generadas en torno al Brexit, creemos que es posible sacar tres conclusiones, ninguna de ellas especialmente alentadora para los mercados financieros británicos.

1.       La situación política en Reino Unido es turbulenta y llevará tiempo que se estabilice.

Parece cada vez más probable que la primera ministra Theresa May vea su liderazgo amenazado en el Partido Conservador. Su gobierno en mayoría se ha debilitado, quizás fatalmente, por una serie de renuncias. Y, aunque es discutible si algún otro primer ministro podría haber negociado un acuerdo más favorable a los intereses británicos, May ha hecho muy poco para preparar a su partido o al país para enfrentar algunas de estas duras realidades.

2.       Cualquiera que afirme tener algún grado de seguridad sobre lo que sucederá se está engañando a sí mismo y a los demás.

No lo decimos nosotros. El veterano miembro del parlamento por el Partido Conservador Ken Clarke, al ser entrevistado por BBC Radio 4, dijo: “Nadie sabe realmente qué va a pasar a partir de ahora. El voto real de este acuerdo no tendrá lugar hasta dentro de un par de semanas y todavía quedan cosas que negociar. Sin embargo, de momento no hay ni una mínima probabilidad de conseguir una mayoría parlamentaria”. Al ser preguntado sobre si el acuerdo debe ser suavizado, Clarke añadió: “Como todos, desde Theresa May para abajo, no lo sé. Nadie sabe muy bien que pasará”. A esto, solo añadiremos que, dada la recepción negativa que ha tenido hasta ahora, no sorprendería que el borrador del acuerdo ni siquiera se vote en el Parlamento.

 3.       Las turbulencias políticas continuarán y no únicamente debido al “Brexit”.

Con respecto al Brexit, solo una minoría estaba a favor de una rápida ruptura total con la UE sin acuerdo. Las encuestas llevadas a cabo antes y después del referéndum de 2016 han sido bastante claras al respecto. Un grupo mucho mayor (aproximadamente la mitad de los votantes) ha estado mayoritariamente a favor de mantener el status quo, quizás con algunos cambios sobre todo en lo que respecta a la circulación de personas. Por otra parte, en 2016, las personas que parece que hicieron decantar la consulta a favor del Brexit pensaban que sería más fácil conseguir concesiones saliendo de la UE.

El problema es que la política parlamentaria es una forma imprecisa de sumar preferencias de los electores. Enfrentándola a los intransigentes y cada vez más impacientes socios europeos, la arriesgada política británica, unida al caos político, corre el riesgo de dejar un resultado que solo unos pocos votantes querían. Incluso si esto pudiese evitarse, hay preocupantes riesgos a largo plazo para los inversores.

Bajo el mando de Theresa May, los tories parecen haber perdido una vez más su reputación de ser competentes en el manejo de la economía. Más allá del Brexit, las consecuencias electorales podrían ser tan importantes y durar tanto como las del Miércoles Negro de 1992, cuando los mercados forzaron al gobierno conservador a retirar la libra de los mecanismos de cambio europeos.
 

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Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 16 de noviembre de 2018 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. Deutsche Asset Management Investment GmbH

CRC 062762 (11/2018)