Ahora que está tan de moda el “storytelling” me gustaría contarle una historia que viví hace unos días.

Hace poco cogí el metro de vuelta del trabajo y cuando estaba allí, en aquel andén esperando miré hacia mi izquierda y luego hacia mi derecha sin advertir nada más. Quedaban siete minutos para que llegara mi tren así que sin pensarlo saqué mi móvil para ojearlo. Justo en ese momento me di cuenta de que todas las personas que estaban a mí alrededor hacían exactamente lo mismo: estaban mirando su móvil. Lo curioso es que no encontré ninguna que no lo hiciese salvo una chica que no lo miraba, pero si lo sostenía en su mano.

Una vez entre el vagón me propuse seguir observando y de unas treinta personas que íbamos solo había dos chicas que iban hablando entre ellas y que no llevaban el móvil en la mano o iban mirándolo, sorprendente, ¿no?

Y a donde quiero llegar es que parece que la hiperconectividad cuando llegó lo hizo para quedarse, esta es solo una pequeña historia de un momento cotidiano cualquiera, pero le invito a hacer esta pequeña observación en cualquier otro lugar: en un aeropuerto, en una sala de espera de un médico...etc. y los resultados serán muy similares.

Un hecho muy curioso es que hoy en un día recibimos un impacto en imágenes que es equivalente al que hace cien años recibía una persona en toda su vida.

La pregunta que yo lanzo es: ¿es necesaria esta hiperconectividad? Y como toda respuesta dependerá de para que se use, si alguien está esperando una llamada urgente es lógico que no pierda de vista su móvil o si tiene que enviar un mail urgente…

En el caso de los fondos de inversión o incluso de cualquier otra inversión se podría considerar la hiperconectividad como un arma de doble filo. Digo esto, porque todos deberíamos ser conscientes de que a la hora de hacer una inversión lo más importante es saber para qué horizonte temporal está recomendada nuestra inversión. Sabiéndolo procedemos a contratar, por ejemplo, un fondo de inversión y he aquí cuando todos los días sin proponérnoslo miramos en nuestra aplicación o en su defecto oficina virtual como va nuestro fondo de inversión.

Cada día que pasa miramos si el valor liquidativo ha subido o ha bajado, nos olvidamos del plazo que nos habían recomendado tenerlo y lo miramos sin parar. Esto es la hiperconectividad, tenemos información al segundo y es muy tentador no ojearla, pero en ciertas inversiones consultar la información a diario no lleva a ningún destino salvo el de la inquietud o alegría efímera.

La información al instante de nuestra posición inversora puede llevarnos en muchos casos a tomar decisiones precipitadas o inadecuadas, por ello ante situaciones de mercado que nos generen dudas o intranquilidad lo mejor es contactar con su asesor financiero y si se estima conveniente, reorientar su cartera de inversión a otro tipo de activos en los que esté más tranquilo.

Un ejemplo de decisiones precipitadas lo tenemos a finales del 2018 cuando muchos inversores que consultaban diariamente su fondo de inversión tomaron la decisión de salirse. En ese punto de inflexión pudieron tomar otras decisiones como traspasar su fondo de inversión a otro fondo más conservador o permanecer y recuperar la caída con la evolución positiva del mercado con la que se inició el 2019. Así contado, parece una decisión fácil pero lo cierto es que con tanta información (y en ocasiones desinformación) es lógico que el inversor se abrume y tome la decisión inadecuada.

El mercado en un mismo día puede amanecer con subidas y a mitad del día girar a un escenario de bajadas, nuestro estado de ánimo con respecto a nuestras inversiones dependerá en qué momento del día hayamos leído las noticias al respecto. Y es aquí cuando una vez más los árboles nos impiden ver el bosque…miremos nuestras inversiones desde el plazo para el cual nos han recomendado y así nuestra impresión será la acertada.

Como ven, en el ecosistema digital de las inversiones al igual que en otros muchos, tenemos la información a nuestro alcance y a solo un clic; tan solo depende de nosotros hacer un buen uso de todo el conocimiento que recibimos. Contemos con la hiperconectividad como una herramienta más para la toma de decisiones, pero dejemos que la razón y la paciencia sean nuestros mejores aliados.