(Artículo elaborado por Laura Sánchez, editora jefe de Investing.com España)

Con el visto bueno del Ecofin y el Parlamento Europeo, el 1 de noviembre de 2011, Mario Draghi ocupaba la silla de la presidencia del Banco Central Europeo (BCE).

Eran momentos complicados para la Zona Euro. El que fuera hasta entonces gobernador del Banco de Italia y miembro del consejo del BCE, ya venía con los deberes hechos: abogaba por un estricto control de precios y una mayor integración económica y disciplina fiscal para evitar nuevas crisis de deuda como la sufrida por Grecia, en 2009.

Mario Draghi es un gran conocedor del mundo financiero. Entre 1985 y 1990 fue director ejecutivo del Banco Mundial, y entre enero de 2002 y enero de 2006 fue vicepresidente, por Europa, con cargo operativo, del banco de inversión Goldman Sachs (NYSE:GS).

Durante estos 8 años, Draghi ha luchado contra los efectos de la crisis económica. Pasarán a la historia sus palabras del 26 de julio de 2012, en plena crisis de deuda soberana, cuando anunció el famoso ‘Whatever it takes’: El BCE estaba dispuesto a hacer ‘todo lo que fuera necesario’ para preservar el euro.

Bajo el mandato de Draghi, el BCE ha llevado a cabo importantes medidas de flexibilización cuantitativa, pero el banquero italiano también ha llamado la atención en varias ocasiones a aquellos países de la Zona Euro que necesitan llevar a cabo reformas estructurales para mejorar su fiscalidad.

Igualmente, el sector bancario también ha sufrido varios ‘duros consejos’ por parte de la institución europea, llamados a sanear sus cuentas, ser más rentables por sí mismos y no acostumbrarse a depender siempre de las ayudas del BCE.

Desde entonces, sus comparecencias han centrado tanto la atención de los inversores como de los periodistas.

Presionado por los mercados y por la tendencia actual de los bancos centrales hacia una política de tipos negativos como el ‘new normal’, no se espera que Draghi vaya a finalizar su última reunión (mañana jueves) como presidente del BCE anunciando una bajada de tipos de interés.

Lo que sí se cree que es que aprovechará la tradicional rueda de prensa posterior a la decisión de tipos para explicar y, quizá, justificar sus medidas de política acomodaticia en un momento de alta tensión interna en el seno del organismo.

De talante tranquilo, Draghi sí tratará de explicar la necesidad de llevar a cabo medidas como las implementadas en la pasada reunión, véase: un recorte del 0,1% en los tipos de los depósitos, la implementación de los depósitos de varios niveles para los bancos y la reanudación de un programa de compra de activos netos.

A sus 72 años, Draghi deja la presidencia del BCE en manos de Christine Lagarde, ex directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), que antes de ocupar su puesto ya ha sido criticada por tener un perfil más político que económico.

Draghi se va tal como llegó: en un duro momento para la Zona Euro, con un contexto de gran incertidumbre, tanto a nivel político como económico, y en el que los riesgos geopolíticos no paran de crecer.

Fruto de esta situación, la economía de la Zona Euro sigue desacelerándose, especialmente en Alemania, cuyo banco central, el Bundesbank, ya reconoció que el país se enfrenta a la recesión.

Corresponde ahora a Christine Lagarde llevar las riendas del BCE, en un momento en el que el legado de Mario Draghi tiene sus defensores, pero también sus fuertes detractores.