(Artículo elaborado por Laura Sánchez, redactora jefe de Investing.com)

A nadie se le escapa que ayer hubo un nuevo choque de trenes entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente de la Fed, Jerome Powell. Mientras por la mañana Trump se felicitaba a sí mismo en Twitter por los récords de Wall Street en lo que podía ser el mejor mes de junio de la historia, la intervención de Powell de frenar las expectativas de un recorte de tipos en la próxima reunión del organismo el 31 de julio puso ‘patas arriba’ a unos mercados que esperaban otro tipo de mensaje.

En cualquier caso, Trump, como estratega nato, sigue conservando un ‘as en la manga’, un factor clave que está marcando el devenir de los mercados: la cumbre del G20 y la reunión que mantendrá con el presidente chino Xi Jinping, previsiblemente el sábado (29 de junio).

Powell no mencionó en ningún momento los riesgos que supone la guerra comercial EE.UU.-China para el crecimiento económico del país. Pero sí volvió a recalcar que la Fed “está aislada de las presiones políticas a corto plazo”, insistiendo de nuevo en la "independencia" del organismo, en un claro mensaje directo a Trump.

Mientras, Trump sigue jugando con los vaivenes del mercado, tomando de nuevo la estrategia de ‘jugar al despiste’ con las relaciones comerciales entre EE.UU. y China.

Esta semana, hemos visto que el tono de Trump ha cambiado. Del positivismo del tuit el 18 de junio en el que el presidente estadounidense confirmaba que se reuniría con Xinping después de una agradable conservación telefónica, y que los equipos negociadores allanarían el camino antes de la cita de los dos mandatarios, ahora hemos pasado a la confirmación (de nuevo en Twitter, su canal de comunicación por antonomasia) de que dicha reunión solo será de ‘tanteo’, descartando así la posibilidad de llegar a un acuerdo en firme, al menos en el G20.

Esto, junto con el mensaje ambiguo de la Fed, impuso el rojo en los mercados.

Hoy, solo una declaración de Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, a la CNBC ha bastado para que las bolsas se den la vuelta. El comentario, en concreto, se ha centrado en el acuerdo EE.UU.-China, del que Mnuchin asegura que está cerrado al 90%.

Los mercados, aunque conocedores de la estrategia de Trump, se han dejado llevar por la euforia, una euforia sin duda provocada por Trump, que volverá a aprovechar ante uno de sus (tantos) rivales: Jerome Powell, en una de sus misiones más personales de su mandato: que la Fed baje tipos.

Euforias puntuales aparte, el mercado ya descuenta que Estados Unidos y China no llegarán a un acuerdo en firme el próximo sábado. Pero, oiga, a nadie le amarga un dulce.

No hace falta decirles que se preparen para una volatilidad extrema en lo que nos queda de semana. El mercado está sensible y vemos que comentarios y tuits diarios nunca faltan.