Antes de hablar de la nueva reforma proyectada para el Estadio Santiago Bernabéu y como se financiará, debemos retroceder más de 70 años para hablar de la construcción del actual estadio inaugurado con el nombre de Nuevo Chamartín.

Con la llegada de Santiago Bernabéu a la presidencia, éste se propuso la construcción de un nuevo estadio. Para ello, el Real Madrid compró unos terrenos anexos al viejo Chamartín donde edificar el actual Estadio Santiago Bernabéu. La economía del club en esa época de posguerra (año 1943) era muy limitada por lo que no podía afrontar la construcción del nuevo estadio. Además, difícilmente le podrían conceder un préstamo al uso, dado que el club no tenia ni sede social ni campo propio. En este caso, se recurrió a la emisión de obligaciones hipotecarias que fueron cubiertas prácticamente en su totalidad por los propios socios del club, apostando decididamente por tener uno de los mejores estadios de la época.

¿En qué consistían esas obligaciones hipotecarias?

Las obligaciones hipotecarias consistían en la emisión de títulos (normalmente por el valor de tasación del estadio finalizado) y esos títulos conllevaban una remuneración a un tipo de interés fijo. Fue una operación exitosa, no exenta de riesgos, porque la devolución de ese capital más los intereses estaba determinado por un aumento notable en los ingresos del club.

Volvamos a la reforma actual del estadio Santiago Bernabéu

Inicialmente desde el club se barajó la opción de buscar un patrocinador que asumiese gran parte del coste de la obra. IPIC, empresa petrolera con sede en Dubai, firmó en octubre de 2014 un acuerdo para abonar 400 millones de euros por adelantado (350 de ellos destinados a la reforma del coliseo blanco). La contraprestación sería convertirse en Main Sponsor del Real Madrid, figurar en los soportes publicitarios de Valdebebas, el estadio y el autobús del equipo, incluyendo zonas mixtas y, de cara al futuro, ponerle nombre al nuevo Bernabéu a través de su marca CEPSA. Pero en enero de 2017, IPIC fue absorbida por Mubadala, fondo de inversión de Abú Dhabi, y ahí comenzaron los problemas.

Mubadala es propiedad de Mansour bin Zayed Al Nahyan, propietario del Manchester City y, junto con su homólogo del París Saint-Germain, Tamim bin Hamad Al-Thani (Nasser Al-Khelaïfi es su presidente, no el dueño), los dos grandes dinamitadores de la industria del fútbol. Ambos están radicalmente enfrentados a los clubes tradicionales a causa del llamado ‘dopaje financiero’ de City y PSG. Así que en cuanto el City se hizo con el control de IPIC a través de Mubadala el Real Madrid sabía que CEPSA no patrocinaría la reforma del estadio. (Fuente soymadridsita.com)

El Real Madrid ha llevado al arbitraje internacional la resolución de este conflicto.

Dado que la idea inicial, está bloqueada, se ha pasado a la opción de solicitar financiación para la construcción del nuevo Bernabéu.

La realidad del club en la actualidad es totalmente diferente. Con unos ingresos anuales de 750 Millones de euros y un patrimonio neto de 450 millones de euros (según datos de la temporada 2017-2018), la entidad se ha convertido en el objeto de deseo de las grandes entidades bancarias, y en este caso concreto, para la concesión de un préstamo con el que afrontar la remodelación del estadio.

Finalmente, las entidades “ganadoras” han sido JP Morgan y Bank of America-Merill Lynch que junto con Banco Santander y Caixabank (en menor cuantía), concedieron un préstamo sindicado por 575 millones de Euros. Estas entidades están apostando fuerte por financiar reformas de estadios de los grandes clubes europeos, como la reciente del Tottenham, y las próximas de FC Barcelona y AS Roma.

Según el confidencial.com y a la espera del cierre de las condiciones definitivas del crédito, el Real Madrid había estimado pagar la financiación a un plazo de 30 años, con un interés máximo del 2,5%. Con esas variables, la institución deportiva había calculado un pago anual de 25 millones para amortizar el préstamo. No obstante, la financiación aún podría resultarle más barata, ya que la entidad ha tenido mucha demanda para esta operación.

El nuevo estadio, según cálculos del club reportará unos ingresos extras de 120 millones debido a los nuevos espacios para restauración comercio, eventos, etc.

Como hemos dicho anteriormente este tipo de operaciones son muy apetecibles para las entidades dado el volumen de millones que supone la operación y que el riesgo de impago es muy bajo dado el volumen de ingresos con el patrimonio que cuenta el club. Esta solvencia permite a las entidades titulizar estas deudas y emitir bonos destinados a inversores institucionales, consiguiendo de esta manera más capacidad para conceder nuevos préstamos a cambio del pago de un cupón.

¿Cómo podríamos acceder los particulares a operaciones de este tipo? 

Las empresas suelen emitir obligaciones de este tipo y los particulares podrían acceder a estas operaciones a través de Fondos de Inversión de Renta Fija que compran deuda pública (letras del tesoro, bonos, pagarés…) y deuda privada (obligaciones, participaciones preferentes, pagarés…).

Por lo tanto, si esta operación se tituliza por parte de las entidades citadas un inversor que invierta en un fondo de inversión de renta fija podría estar participando de la remodelación del Nuevo Santiago Bernabéu.

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