Si hay algo seguro en el mercado es que las empresas se crean para obtener una recompensa, bien sea económica como ocurre en el sector privado o para contribuir a mejorar la sociedad, como debería ocurrir en el sector público. Afortunadamente cada vez más empresas incluyen ambas recompensas en sus estrategias.

Desde el lado de las inversiones, los criterios ESG son el conjunto de estándares de una empresa que los inversores con conciencia social analizan para detectar oportunidades de inversión. La mayor información existente, transparencia y herramientas para evaluar el impacto que la actividad de una empresa genera en el entorno y la sociedad, facilita cada día más la toma de decisiones a este tipo de inversores.

3 variables: medioambiente, social y gobierno

La creciente e imparable revolución que la inversión socialmente responsable (ISR) está produciendo en la economía, no tiene marcha atrás. El único camino posible para el éxito futuro de las empresas pasa por integrar estas 3 variables: Medioambiente (mejorar el futuro), Social (mejorar el presente) y Gobierno (hacerlo de forma responsable y transparente).

Bien es cierto que la implicación y compromiso de las administraciones públicas es clave en esta revolución. Si los gobiernos representan la voz del pueblo, cuanto mayor sea la conciencia por parte del “pueblo”, antes se logrará el cambio hacia un modelo mucho más sostenible y sentaremos las bases de un entorno más eficiente y beneficioso para todos. Iniciativas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030) de las Naciones Unidas o el Global Steering Group for Impact Investment creado en 2013 en el seno del G8, involucran los criterios ESG y la inversión de impacto social en la agenda de los gobiernos más poderosos.

A nivel particular también existen numerosas ventajas al invertir responsablemente. El hecho de relacionar tus valores personales con las inversiones que realizas (no puedes ser ecologista invirtiendo en compañías o industrias que dañan el medioambiente) te permite concentrarte en otros aspectos de tu vida financiera, sin tener que estar comprobando tus inversiones continuamente.

Ganar dinero y usar ese dinero para mejorar la condición humana

Invertir de una manera socialmente responsable no está reñido con la obtención de ganancias. Es una Estrategia Siempre Ganadora (ESG). Además de permitirte dormir bien por las noches sabiendo que estás contribuyendo a lograr un mundo mejor, al obtener un beneficio al hacerlo, tendrás dos causas por las que sentirte bien: ganar dinero y usar ese dinero para mejorar la condición humana.

Pero lo más importante es el famoso efecto llamada. Si más personas invierten exclusivamente en compañías que actúan de manera responsable, las “manzanas podridas” se verían obligadas a ponerse en forma y tomar mejores decisiones, lo que puede convertirse en un movimiento que afecte a todo el mercado. Cuantas más personas inviertan en compañías comprometidas, más recompensas verán esas empresas y a largo plazo, podrá convertirse en el catalizador para un cambio social imparable.

AUTOR: Álvaro Chocano