Todo el mundo conoce las microfinanzas, casi todo el mundo a oído hablar de Yunus y muchos invierten en social además de donar. En Microwd hemos recorrido este mismo camino: empezamos en Yunus. Yo mismo viajé a la India en 2011 a estudiar diferentes organizaciones de microcrédito.

En 2015, el proyecto surgió y empezamos a ofrecer préstamos a mujeres, esperando que repagaran. Tratábamos de elegir a las mejores y hacerles seguimiento. Queríamos además buscar a las mejores contrapartes posibles, quizá una al año y crecer con ellas.

¿Qué ha cambiado desde entonces en MICROWD?

Hemos descubierto que una contraparte exitosa depende de que una sola persona se convierta en motor social. Nos hemos dado cuenta de que tenemos que aprovechar el talento, ambición y la compasión de estos motores sociales. Es así como empezó Ecuador, con una mujer extraordinaria sobre la que cimentar nuestra apertura.

Con el tiempo, descubrimos que los motores sociales no solo existen en las contrapartes, sino también entre las prestatarias: existen mujeres con una capacidad increíble de crecer, emplear y de tener impacto en su comunidad. Queríamos acercarnos más a ellas.

De esta forma surgió la idea de línea de crédito: podríamos crecer con estos motores sociales y acompañarles a lo largo de 10 años. Impulsar sus objetivos y evitar que no los consigan por falta de crédito.

También hemos aprendido que queremos crear un micro-banco en el que las mujeres quieran pagar porque es lo mejor para su futuro. Les compensa pagar porque en lugar de penalizar, incentivamos las buenas prácticas. Para ello, estamos trabajando en un algoritmo que les ordenará de forma meritocrática.

Por lo tanto: ¿hacia dónde vamos?

Queremos conseguir aglutinar los tres conceptos que hemos compartido: 

  1. Encontrar motores sociales.
  2. Prestarles a lo largo de años, siendo una línea de crédito más que un préstamo.
  3. Impulsar su impacto en la comunidad.

¿Te unes a MICROWD?

Autor: Alejandro de León (fundador).