Las inversiones a corto plazo son aquellas que tienen un lapso de tiempo de como máximo un año, pueden ser de meses o incluso, de horas, el conocido como “day trading”.  El objetivo principal de este tipo de estrategias es no exponer el dinero demasiado tiempo y generar una rentabilidad rápida.  Es decir, prima la facilidad para recuperar el dinero.

¿Por qué no es tan aconsejable como una inversión largo plazo (aquí os contábamos sus ventajas)?  Uno de los autores más reconocidos, Jeremy Siegel, subraya que la inversión a un día tiene la misma probabilidad de acertar como una apuesta a cara o cruz. Por el contrario, si se apuesta por una estrategia largoplacista, la rentabilidad media se vuelve mucho más estable y cuanto mayor tiempo se permanezca en el mercado, más probable es que la rentabilidad anual media de la inversión sea positiva.

  1. Conocimiento del mercado

Aunque la principal ventaja del cortoplacismo son las rápidas ganancias que pueden generar si se sabe cuándo comprar y cuándo vender, para lograr ese óptimo retorno es necesario disponer de un alto conocimiento sobre los mercados en los que pretendemos invertir, además de fuentes de información y herramientas de análisis adecuadas.  El bagaje financiero es por tanto vital para evitar errores, debemos conocer los productos financieros en los que queramos invertir y, sobre todo, si están acordes con nuestro perfil de riesgo.

  1. Riesgo elevado

Uno de sus grandes inconvenientes es el riesgo de perder mucho dinero simplemente porque el mercado no siga la tendencia esperada. Así, mientras que la rentabilidad media conseguida con una inversión a largo plazo es estable, para periodos más cortos la situación es diferente, ya que hay más incertidumbre.

  1. Factor suerte

El mercado es altamente volátil y una estrategia cortoplacista depende, además de la pericia del inversor, del factor suerte: cuando se realiza una inversión para obtener esas ganancias rápidas, de eventos inesperados que marcan el éxito o el fracaso de la operación. Benjamin Graham, uno de los  gurús de la inversión en valor, lo resumía así: “los mercados a corto plazo son una máquina de votar, pero a largo plazo, una máquina de pesar”. En cambio, si optamos por una estrategia a largo plazo, donde la paciencia es la principal virtud, podemos esperar a que el mercado ponga en valor nuestra inversión.