Facebook ha presentado Libra como un medio para facilitar el intercambio de dinero principalmente a aquellos que no disponen de una cuenta bancaria. Sin embargo, lo cierto es que tanto analistas financieros como los organismos nacionales e internacionales están a la espera del lanzamiento de esta nueva criptomoneda.

La propia subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, advertía en el transcurso de una conferencia en el Círculo Financiero de la Caixa del pasado 2 de julio que esta criptomoneda podía conllevar “implicaciones potencialmente sistémicas”. En la misma línea, analistas financieros están viendo en esta nueva moneda no solo un medio de pago orientado a facilitar las transacciones digitales, sino toda una estrategia para interferir en el sistema financiero establecido e incluso respaldar las políticas de Trump en su guerra comercial con China.

Qué es Libra, de Facebook

Libra es una criptomoneda, pero comparada con otras criptodivisas, que nacieron con la vocación de valor, Libra nace con un espíritu diferente: el de ser un medio práctico de intercambio económico que facilite, agilice y abarate las compra-ventas digitales entre particulares.

Ateniéndonos a esta declaración de objetivos de sus promotores, entre los que se encuentran más de 28 multinacionales como eBay, Mastercard, Visa o PayPal, no parecen muy fundadas las actitudes de prevención y temor.

Sebastián Albella, presidente de la CNMV, tuvo la oportunidad de reunirse con Facebook y oír sus argumentos de forma directa. No mucho después, manifestó en el seminario Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía de la Universidad Menéndez Pelayo, que se trataba de un proyecto merecedor de atención y que él no lo contemplaba dentro del campo del mercado de valores ni del de los criptoactivos, sino como un asunto puramente monetario.

Características principales como criptomoneda 

Las características de Libra como criptomoneda parecen respaldar esta visión de Albella. Lo cierto es que, a diferencia de otras criptodivisas, Libra funcionaría más como una moneda al uso. Estaría respaldada por un fondo de activos monetarios internacionales en divisas como el dólar o el euro que se regularizaría según sus emisiones de moneda. Por otro lado, los servidores o nodos que integran el blockchain de la red Libra Network se plantean con acceso autorizado y no por adscripción libre como es el caso de otras criptomonedas.

Todo esto estará regido y administrado por una asociación sin ánimo de lucro con sede en Suiza que será la encargada de gestionar la red, Libra Association. Además, se ocupará de administrar los fondos de garantía de la moneda. Aunque la asociación está integrada actualmente por los 28 miembros promotores que comentábamos anteriormente, Facebook espera contar con 100 para su lanzamiento definitivo que prevé para 2020.

En qué se beneficia Facebook con la puesta en marcha de Libra

Facebook necesita diversificar y a la vez retroalimentar su modelo de negocio. Con la puesta en marcha de Libra y su correspondiente plataforma de pago, Calibra, la red social pretende agilizar y facilitar las transacciones entre particulares y el negocio B2C. De esta forma consigue consolidarse como una plataforma de ventas al tiempo que incrementa sus ingresos por publicidad.

Para conseguirlo habrá de sortear, cuando menos en la Eurozona, los requisitos del Banco Central Europeo, que, en palabras de su vicepresidente, Luis de Guindos, en el ya citado seminario de la Universidad Menéndez Pelayo, «deberá cumplir las regulaciones en materia de confidencialidad, seguridad y blanqueo de capitales».

El cumplimiento de requisitos como éstos es una cuestión que está retrasando el lanzamiento de Libra. David Marcus, máximo responsable de Calibra declaró el pasado mes de julio que la nueva criptomoneda no verá la luz hasta que "todas las dudas regulatorias estén aclaradas". 

Libra, para algunos, puede representar una amenaza al propio sistema financiero tal como lo conocemos hasta ahora. Sin embargo, podría ser también un exponente de la necesaria adaptación del mundo financiero a la era digital.