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Hacia la digitalización

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Los confinamientos globales han resultado ser un importante catalizador para acelerar la revolución digital y han hecho surgir nuevas oportunidades vitales y de inversión.

Una clase de yoga por la mañana, ocho horas en la oficina (con una pausa para comprar a la hora del almuerzo) y una copa con los amigos a última hora de la tarde. Hasta hace bien poco, este día laborable normal se habría desarrollado en varios lugares diferentes de cualquier población o ciudad. Ahora, en la era del coronavirus, estas actividades se realizan online. Y es probable que estos nuevos hábitos digitales perduren después de la pandemia.

De hecho resulta evidente, desde todos los puntos de vista, que estamos viviendo una expansión sin precedentes de nuestro mundo digital. La experiencia vivida ha despertado un deseo de más y mejor tecnología –lo que brinda oportunidades atractivas a las empresas que puedan ofrecerla.

Durante el confinamiento, los proveedores de servicios de televisión, videojuegos online, compras electrónicas, redes sociales, telemedicina, educación online, etc. han registrado un crecimiento descomunal de su volumen de negocio. 

Netflix consiguió 16 millones de cuentas nuevas en el primer trimestre de 2020, –casi el doble que en los tres meses anteriores. Por su parte, los ingresos por juegos online de la empresa china Tencent registraron un incremento interanual del 31% gracias a los clientes que intentaron evadirse con títulos como “Honor of Kings” y “Peacekeeper Elite”. Los italianos pasaron un 70% más de tiempo utilizando las aplicaciones de Facebook. 

A medida que se vayan levantando las restricciones a la movilidad en todo el mundo, sería lógico esperar que ese crecimiento se fuera desvaneciendo con el tiempo. Pero los fundamentales reflejan un panorama diferente. Al fin y al cabo, por el momento solo el 59% de la población mundial tiene acceso a Internet. Además, con el aumento de la edad y el poder económico de la denominada “generación hashtag” –el grupo de nativos digitales nacidos entre 1991 y 2005– se incrementará la demanda de tecnología digital. Este segmento demográfico representa alrededor del 34% de la población total en la actualidad.

Vida digital

Horas diarias empleadas en medios digitales en EE.UU. por cada usuario adulto

Horas diarias empleadas en medios digitales en EE.UU.

Fuente: BOND Internet Trends (2019), Our World In Data

El despliegue de las redes 5G impulsará aún más esta tendencia. El 5G, que ya está avanzando en EE.UU., China, Corea y otros mercados desarrollados, puede transmitir datos mucho más rápido que las redes telefónicas actuales y administrar volúmenes mucho mayores de información con un consumo mucho menor de energía de la batería. Parece probable que el despliegue de las redes 5G será más rápido a partir de ahora, ya que las demandas digitales durante el confinamiento han ejercido una gran presión sobre la capacidad de las ya existentes. Esto, a su vez, estimulará la expansión del Internet de las cosas, abriendo un abanico casi infinito de posibilidades digitales.

En el ámbito doméstico esto podría traducirse en, por ejemplo, plantas que avisan de cuándo hay que regarlas, tejados que alertan de sus desperfectos tras un fenómeno meteorológico extremo, chaquetas que mantienen a los padres informados de la ubicación de sus hijos, cubos de basura que indican cuándo deben ser vaciados y cartones de leche que advierten de sus fechas de caducidad.  En el tránsito por la ciudad se podría disponer de alertas sobre los aparcamientos disponibles, de datos actualizados segundo a segundo sobre el tráfico circundante para los automóviles autónomos, de advertencias sobre la calidad del aire en cada lugar, etc.

La mejora de la conectividad impulsará el crecimiento tecnológico en varios frentes. Entre ellos hay tres que destacan especialmente. Los tres habían experimentado anteriormente períodos de auge pero, como consecuencia de la pandemia, han ampliado enormemente sus bases de clientes y usuarios. Ahora que mucha más gente ha experimentado hasta dónde llegan las posibilidades, cabe esperar que continúe este fuerte ritmo de crecimiento.

El primero es el comercio electrónico. El confinamiento empujó a millones de personas a utilizar la compra online de comida y otros productos y, según nuestras previsiones, muchas de ellas han quedado convencidas por su comodidad y sus precios competitivos, al menos para algunas de sus adquisiciones. En abril, PayPal registró un promedio de 250.000 nuevas cuentas al día, según una reciente actualización de transacciones.

En el ámbito del software como servicio (SaaS) también se prevé un fuerte crecimiento. El SaaS abarca toda la tecnología que subyace tras las plataformas de teletrabajo, educación online, almacenamiento en la nube y teleconferencias. Prevemos que, incluso cuando se levanten totalmente las restricciones a la movilidad, tanto las empresas como los trabajadores adoptarán prácticas laborales más flexibles que las anteriores a la pandemia. En el ámbito docente también se producirán cambios –la Universidad de Cambridge ya ha comunicado que las clases continuarán impartiéndose a través de Internet al menos hasta el verano de 2021.

La vida digital es otra área clave. Tras el negocio siempre viene el ocio, y el confinamiento ha demostrado la gran cantidad de actividades de esparcimiento y socialización que pueden realizarse gracias a la tecnología digital. En este caso, la entrega a domicilio de comidas preparadas o alimentos, los servicios de vídeo en tiempo real y los juegos online podrían encontrarse entre los sectores más beneficiados. La telemedicina también está en auge –este año, solo en EE.UU. se habrán realizado cerca de 900 millones de videoconsultas médicas– y ha registrado una subida del 64% respecto a 2019, según el grupo de investigación sanitaria Frost & Sullivan.

Aunque los confinamientos han sido temporales, han revelado hasta qué punto y con qué rapidez se pueden lograr avances en el progreso digital. Además, cuanto más avanzamos por el camino de la digitalización, de más datos disponemos para mejorar la experiencia y el proceso. La inteligencia artificial irá ocupando una parcela cada vez mayor de nuestra vida cotidiana mediante los servicios digitales basados en sus algoritmos ultrasofisticados. 

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