Si se produce una inflación fuerte y los bancos centrales no consiguen controlarla, puede ocasionar problemas a las empresas. Para las empresas cotizadas en bolsa, el reto consiste en repercutir los aumentos de los costes en sus tarifas, con objeto de mantener los beneficios y de ofrecer una prima de riesgo correcta a los inversores.

Un repunte de la inflación tiene varios efectos en los mercados de valores. En primer lugar, cuando los bancos centrales endurecen las condiciones del crédito, los tipos de interés suben, lo cual tiene un impacto sobre el mercado de renta fija. Los títulos de renta fija nuevos se emiten a tipos superiores a los de los títulos de renta fija antiguos. No obstante, se produce una caída del valor nominal de los títulos de renta fija antiguos, dado que ofrecen un menor rendimiento.

Si los tipos de los valores de renta fija suben, es posible que los inversores vendan acciones para comprar valores de renta fija

Si la subida de los tipos es demasiado brusca, se puede producir un crack de la renta fija, sufriendo el valor de los bonos y obligaciones existentes una caída brutal. De ahí la importancia, para los bancos centrales, de ir subiendo los tipos directores de forma muy progresiva, con el fin de evitar turbulencias en el mercado. 

El aumento de los rendimientos de la renta fija tiene varios efectos. Por una parte, el coste del crédito de los deudores (los Estados o las empresas que emiten los títulos de renta fija) aumenta un poco. Para los inversores, aumenta el rendimiento de los títulos de renta fija, aunque suelen conllevar un riesgo menor que las acciones. Si el rendimiento de las acciones no aumenta, podemos decir que se reduce la prima de riesgo para los accionistas. La diferencia de remuneración entre un activo de riesgo y un activo de menos riesgo se reduce.

En este tipo de situaciones, algunos accionistas venden títulos para invertir más en renta fija. Si se produce un movimiento masivo en este sentido, el precio de las acciones puede sufrir correcciones. Las empresas cotizadas deben adaptarse rápidamente y remunerar mejor el riesgo, con dividendos más elevados.

La inflación encarece los costes para las empresas, que deben repercutir esas subidas en sus precios de venta

Aumentar los dividendos es posible y fácil siempre que haya beneficios. No obstante, no siempre se da el caso en los años en que reaparece la inflación. En efecto, al mismo tiempo, las empresas deben hacer frente a la inflación del coste de las materias primas, a la inflación del coste de su mano de obra (se puede producir un fuerte aumento de los salarios) y a la inflación del coste de su deuda. Si no consiguen repercutir todos estos aumentos en sus precios de venta, sus beneficios se reducen. Esto les impide aumentar sus dividendos, lo cual tiene, a su vez, un efecto negativo en su valoración bursátil.

Sin embargo, si la inflación está controlada, si los costes de las materias primas, de los salarios y del crédito aumentan progresivamente, las empresas tienen tiempo de adaptar su política de tarifas, mantener sus márgenes y ofrecer mejores dividendos a sus accionistas para remunerar mejor el riesgo. Por tanto, su valor en los mercados debe seguir apreciándose regularmente.

En este entorno, las empresas que no hayan recurrido a muchos préstamos obtendrán mejores resultados que las empresas muy endeudadas. Si todo sube, podrán aceptar fácilmente subidas de precios y, por tanto, del volumen de negocios. No obstante, en sus costes, sufrirán menos el encarecimiento del crédito que las demás. De esta forman, generarán mejores márgenes y su valor aumentará más rápidamente en el mercado.

Cuestiones esenciales a tener en cuenta:

  • La inflación provoca una subida de los tipos de renta fija y, si se produce de manera demasiado abrupta, puede crear problemas a las empresas cotizadas.
  • En ocasiones, los costes de las empresas aumentan sin que estas sean capaces de repercutir enseguida dicho aumento en sus tarifas, lo cual provoca una reducción de sus márgenes.
  • Si la inflación está controlada, es más fácil mantener los márgenes y que los activos bursátiles progresen.