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Fintech + economía colaborativa = crowdlending

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La creación del crowdlending se remonta a los años 90. Sin embargo, no se ha popularizado hasta mediados de la década pasada, cuando también se registró un auge de una práctica similar, el crowdfunding.

Basándose en el principio de economía colectiva, el crowdlending (del inglés crowd: multitud y lending: préstamo) deriva del crowdfunding o micromecenazgo, el sistema por el que particulares financian un proyecto de cualquier tipo a cambio de algún tipo de recompensa, como pueden ser productos o incluso una participación en la actividad que se va a desarrollar. 

Por su parte, el crowdlending, también conocido como social lending, es un modelo de financiación alternativa no bancaria. En este modelo encontramos las figuras tradicionales de prestamista y prestatario, pero se suprime la del intermediario. De este modo, es en realidad un sistema de micropréstamos al uso, pero por medio de nuevas tecnologías y canales.

¿Cómo funciona?

Existen distintas plataformas que ponen en contacto al prestamista y al prestatario, algunas de las cuales se especializan en categorías muy concretas, como pueden ser el sector inmobiliario o la creación de startups.

Ambas partes abren una cuenta en la plataforma; el prestamista establece la suma total que está dispuesto a prestar y el prestatario que solicita el capital facilita detalles financieros sobre las razones de su solicitud. La propia plataforma es la que establece un perfil del demandante de financiación, cuál es su riesgo y los intereses que el inversor percibiría. 

La idea de este modelo es que el prestamista diversifique su cartera aportando capital a distintos receptores, a la vez que estos acceden con más facilidad a inversiones. Una vez que el préstamo vence, el inversor recibe de vuelta la cantidad aportada más los intereses correspondientes. 

¿Qué tipos de crowdlending existen?

Los micropréstamos pueden dividirse en peer to peer (de particular a particular) y peer to business (de particular a empresa).

  • Crowdlending peer to peer: son los micropréstamos que particulares realizan a otros particulares que necesitan hacer frente a algún tipo de gasto destinado para el consumo, como, por ejemplo, la adquisición de un vehículo. Ofrecen una rentabilidad bastante alta debido a un mayor riesgo de solvencia de los prestatarios.
     
  • Crowdlending peer to business: en este caso se trata de particulares que financian una empresa o proyecto. Es un modelo apto para pequeñas y medianas empresas y a su vez se divide en tres subtipos distintos.
     
  • Crowdlending de negocio: los préstamos de particular a empresas que pretenden dotar de liquidez o capital a empresas.
     
  • Crowdlending inmobiliario: el particular presta capital al promotor inmobiliario para la construcción y posterior venta de inmuebles. No debe confundirse con el crowdfunding inmobiliario, que convierte al mecenas en copropietario.
     
  • Crowdfactoring: se trata de la fusión del más tradicional factoring —una empresa paga a otra una factura antes de tiempo, a cambio de los derechos de cobro— y el crowdlending. En este caso, las empresas acuden a las plataformas para buscar microfinanciación de particulares no para poner en marcha un proyecto nuevo, sino para acelerar los plazos de ingresos.

¿Por qué usar el crowdlending?

• Las microinversiones son, como su propio nombre indica, muy pequeñas. En la actualidad, la media de mercado se sitúa en 10 euros, pero hay plataformas que permiten una inversión mínima de tan solo 1 euro.

• Se trata de transacciones a corto plazo, desde los treinta días hasta los dos años y medio.

• Es un recurso rápido y más económico para obtener financiación, ya que debido a la ausencia de un intermediario se solicitan comisiones inferiores.

• La diversificación del riesgo es otro aspecto favorable muy relevante, ya que las microinversiones permiten al prestamista constituir carteras mixtas con las que obtener mayores beneficios con un riesgo inferior.

• Solo conlleva una desventaja, importante, para el inversor y el solicitante: el riesgo de perder la inversión y el de no conseguir la financiación requerida, respectivamente.

¿Por qué se asocia el crowdlending a los Millennials?

Los Millennials han sido identificados como inversores alternativos por distintos estudios y encuestas, algo que es muy sencillo de explicar: son la primera generación de nativos digitales. Están familiarizados con la tecnología en todos los aspectos de sus vidas y, además de utilizar productos Fintech a lo hora de invertir, también tienden a hacerlo a través de este sector.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta el promedio de ingresos de los españoles comprendidos en esta franja de edad —aproximadamente entre los 27 y los 40 años. Según datos recabados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se sitúa por debajo de los 13.000 euros anuales. De este modo, las microinversiones son una opción muy atractiva para un colectivo que, de forma general, cree que no dispone de ahorros suficientes para poder destinarlos a otros productos de inversión que, muy a menudo, piensan que exigen un desembolso mayor.

Por su parte, la plataforma Universo Crowdfunding, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid y el generador de plataformas de crowdfunding Crowdants, calcula que el año pasado las financiaciones por medio de este método alternativo no bancario alcanzaron los 82 millones de euros. 

La inestabilidad causada por la pandemia, sumada a la congelación de la financiación por parte de las entidades bancarias tradicionales por la misma causa, están siendo clave para impulsar el modelo de crowdlending durante este año y de cara al futuro.

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