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El verde es el nuevo negro: la transformación de la moda

El verde es el nuevo negro: la transformación de la moda

El sector de la moda está empezando a mejorar su conducta y adoptar la sostenibilidad.

Modelos que lucen vestidos fluidos con motivos florales y blusas en color verde musgo con mangas de festón desfilan por la pasarela del Grand Foyer del Palacio Garnier durante la Semana de la Moda de París este otoño.

Las creaciones de Stella McCartney fueron sometidas a un minucioso escrutinio, especialmente por parte de estilistas e influencers que están ansiosos por descubrir las nuevas tendencias. Los consumidores y la industria textil en su conjunto están observando las iniciativas sostenibles de la diseñadora inglesa que ayudarían a la moda a reducir su impacto medioambiental poco glamuroso.

Más del 75% de su colección prêt-à-porter se crea a partir de tejidos de impacto cero como nylon regenerado que se fabrica a partir de residuos plásticos y viscosa obtenida de bosques gestionados de forma sostenible.

"El mundo está pidiendo a gritos un cambio y es nuestra responsabilidad actuar ahora", dijo la creadora en una nota depositada en los asientos de los participantes en su show. "Como todos los negocios, somos parte del problema... Pero estamos desafiando los límites cada día para encontrar soluciones que sí que existen en un sector que necesita desesperadamente un cambio".

McCartney no es la única voz. En respuesta a la presión de los consumidores, un creciente número de casas de moda están adoptando el concepto de sostenibilidad. Se espera que tecnologías como la de los materiales reciclables, la impresión en 3D y la cadena de bloques transformen el sector de la moda, valorado en 2.500 billones de USD.

Glamour y basura

La reputación del sector de la moda sufrió un nuevo golpe cuando lujosas marcas líderes entre las que se incluyen Burberry y Cartier admitieron que, para conservar su prestigio y exclusividad mediante la escasez, habían quemado o destruido la mercancía que no se había vendido.

La consiguiente indignación pública ha añadido urgencia a la necesidad del sector de mejorar su conducta.

Desde la producción de algodón o seda hasta la fabricación y la eliminación al final de su vida útil, la moda es un negocio que requiere una cantidad extraordinariamente importante de recursos.

El análisis de Mega, con la ayuda del marco de referencia de los Límites Planetarios (LP), muestra que el sector produce 1,7 millones de toneladas de CO2 equivalente por cada millón de USD de ingresos anuales en toda su cadena de valor. Esta cifra es nueve veces superior a la que el modelo considera sostenible para nuestro planeta.1

Un informe de 2018 de la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (ONU) reveló que la industria textil envía el 85% de los textiles –21.000 millones de toneladas– a vertederos cada año. Esto equivale a un camión de basura cada segundo.

"A menos que la tendencia actual... mejore, el sector de la moda continuará siendo un contribuidor neto al cambio climático, aumentando el riesgo de no lograr el objetivo del Acuerdo de París: mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados centígrados durante el resto del siglo", afirma un informe de Global Fashion Agenda, un grupo de defensa con base en Copenhague.

Un pacto para el futuro

Frente a la enorme presión pública, el sector está tomando medidas para mejorar sus credenciales sociales y medioambientales. Una de estas iniciativas es el Pacto de la Moda que reúne a 150 de los nombres más importantes del sector de la moda del mundo, entre los que se incluyen Stella McCartney, Chanel, Nike y Hermès.

El pacto, firmado en agosto de 2019, compromete a las partes firmantes a cumplir objetivos con base científica en tres áreas: freno al calentamiento global, restauración de la biodiversidad y protección de los oceanos.

Innovación upcycling

Cuanto más compran los consumidores, más rápido crecen los ingresos de las empresas de moda. Este es el modelo de negocio "llevar una vez y tirar" que ha demostrado ser tan fructífero en los últimos años. Pero ahora, las grandes marcas reconocen que implementar prácticas sostenibles también puede aportar recompensas económicas.

Un estudio de la Global Fashion Agenda muestra que las inversiones en eficiencia de recursos, entornos de trabajo seguros y materiales sostenibles pueden impulsar la rentabilidad entre 1 y 2 puntos porcentuales en márgenes EBIT para 2030.

Por otra parte, la Fundación Ellen MacArthur ha estimado que transformar la forma en la que se diseña, vende y utiliza la ropa puede abrir paso a 500.000 millones de USD en oportunidades económicas.2

La carrera por desarrollar tejidos sostenibles para reducir el coste medioambiental ha comenzado. La planta textil italiana Aquafill ha desarrollado Econyl, un material patentado fabricado con residuos industriales como redes de pesca. Empleado por marcas líderes como Stella McCartney, Prada y Breitling, la fibra Econyl reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en un 58% durante su ciclo de vida, en comparación con el nylon virgen fabricado a partir de combustibles fósiles.

Un creciente número de diseñadores están empezando a sustituir plásticos por materiales avanzados a base de madera como cupro, viscosa, rayón, tencel y lyocell.

Las tecnologías también juegan un papel clave. La marca alemana de calzado Adidas ha lanzado una línea de zapatillas sostenibles con entresuelas personalizadas impresas en 3D que emplean residuos plásticos de los océanos. Del mismo modo, LVMH está utilizando la cadena de bloques para hacer un seguimiento y autentificar sus productos, lo que también debería ayudar a la empresa a optimizar productos, identificar excesos de stock y minimizar los residuos previos al consumo en toda su cadena de suministro.

"Para la próxima generación, la moda ética ya es algo evidente", dijo McCartney a la revista Vogue. "Ahora es el momento de ver qué puede hacerse y cómo puede salvarnos la tecnología".

 

[1] El modelo de los Límites Planetarios (LP) es un modelo desarrollado en 2009 por un grupo de científicos en el Centro de Resiliencia de Estocolmo y por otras organizaciones líderes. El marco de referencia de los límites planetarios identifica nueve de los aspectos medioambientales más críticos que son esenciales para preservar una biosfera estable que se necesita para el desarrollo y la prosperidad del ser humano. El impacto medioambiental por cada millón de USD de ingresos anuales se calcula con la ayuda del Análisis del Ciclo de Vida (ACV) de la Universidad Carnegie Mellon.
[2] A New Textiles Economy: Redesigning fashion’s future, Fundación Ellen MacArthur

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