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¿Son las granjas verticales el futuro de la agricultura?

¿Son las granjas verticales el futuro de la agricultura?

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La agricultura vertical aplicada al cultivo de cereales podría aumentar su rendimiento en un 500%, un hecho que podría posicionarla como el futuro de la agricultura.

Para el año 2050, se estima que el mundo contará con 1.500 millones más de habitantes, por lo que alcanzaremos la cifra de unos 10 mil millones. Un hecho que, como apuntan muchos estudios, creará escasez de abastecimiento de alimentos a nivel mundial. 

Uno de los factores a los que los expertos apuntan se debe al enriquecimiento esperado de los países emergentes en ese periodo, lo que provocará un cambio en la dieta de sus clases medias hacia un mayor consumo de carne. Esto, a su vez producirá un aumento de la superficie dedicada al crecimiento y la alimentación animal y, por lo tanto, una disminución de la tierra cultivable. A ello se añade el factor del cambio climático, ya que, con el aumento previsto de las temperaturas, la escasez de agua, la subida del nivel del mar, la contaminación de acuíferos y terrenos, cada vez dispondremos de menos superficie para dedicar a las cosechas.

Ante este previsible problema, son muchas las técnicas que se están probando para buscar un mayor rendimiento de los cultivos. Hablamos de algunas tan extendidas como el uso de fertilizantes o las adaptaciones de los cultivos a los cambios climáticos, hasta otros más novedosos como la agricultura de precisión, donde el uso de las nuevas tecnologías toma un papel relevante para mejorar su eficiencia. 

Pero, si hay una tendencia que se postula como el futuro de la agricultura en la actualidad, esa es la granja vertical que no utiliza suelo. En ellas ya están invirtiendo compañías como Softbank, así como emprendedores como el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, o el consejero delegado de Alphabet (Google), Sundar Pichai. Este novedoso tipo de cultivo podría suponer, en el caso del trigo, un aumento del rendimiento de entre 220 y 600 veces superior al cultivo tradicional y, por lo tanto, podría ayudar a contrarrestar la crisis alimentaria debida a la escasez de los cereales que provocaría la disminución de tierras arables en el mundo.


¿Cómo funcionan las granjas verticales?

Aunque a día de hoy este tipo de cultivo esté tomando mayor repercusión, como apuntamos en este artículo, las granjas verticales ya las utilizaban los aztecas y los chinos hace siglos. Se basa en un método de cultivo que se conoce como hidroponía, en el que la planta recibe los nutrientes directamente en sus raíces mediante riego por goteo.  Este método está muy extendido en el cultivo de hortalizas como la lechuga, el tomate o el pepino, y se puede trasladar a cualquier otro tipo de cultivo.

A día de hoy, no existe un modelo de granjas verticales único, aunque todos tienen una serie de puntos en común: mayor rendimiento del cultivo, menos consumo de agua y un gasto menor de nutrientes que el tradicional. Además, como las plantas no están en contacto con tierra, que es un vector de parásitos, son menos propensas a las plagas. Por lo tanto, se reduce drásticamente el uso de pesticidas.

Al no usar suelo, ofrecen la posibilidad de apilar las plantas unas encima de otras, por lo que pueden ser instaladas en casi cualquier lugar. Esta tendencia ya la puso en marcha hace unos años Gothem Greens, una cadena de supermercados de EEUU. Fue la primera del país a la que se le ocurrió colocar una granja vertical encima de una tienda situada en Brooklyn (Nueva York) que contaba con un invernadero de más de 6.000 metros cuadrados.

Según cuenta el propio supermercado, se trata de un sistema sostenible ya que “usa 10 veces menos agua que las técnicas tradicionales porque no hay suelos ni malezas que compitan por el agua con los cultivos”. Además, necesita menos pesticidas para mantener al margen a las posibles plagas y permite disponer de cosechas a lo largo del año sin depender del clima, ya que las condiciones climáticas del invernadero son programables. Un punto a favor que, como apuntan en este artículo, hizo posible que se siguiera con la cosecha tras el paso del huracán Sandy, que en 2012 destruyó muchas granjas tradicionales en la Costa Este de Estados Unidos. 

En España, startups como Groots, están ya poniendo en marcha granjas verticales con torres de 2,5 metros de altura, que sustituyen a las estanterías que suelen usarse en este tipo de cultivos. De esta manera, se optimizan espacios y se concentran los cultivos en menor superficie, se reduce el riego y se limitan las plagas.

Lo cierto es que el éxito de un modelo de granja vertical rentable y sostenible para el cultivo de cereales podría ser una opción clave para hacer frente a crisis alimentarias derivadas del crecimiento demográfico y del cambio climático.

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