La tecnología no es solo volátiles startups o gadgets innovadores. Es un sector con perspectivas atractivas a largo plazo.

Las OPV de Lyft y Uber acapararon muchos titulares, desatando el habitual frenesí de inversores adquiriendo títulos que vendieron en días. Estos vaivenes no son indicativos para el conjunto del sector tecnológico. Dicho sector es el que más ha subido en lo que va de año, en parte debido al cada vez mayor rol de la tecnología en nuestras vidas. Este factor estructural impulsa el sector y debería brindar a los inversores largoplacistas atractivas oportunidades de inversión.

Los fundamentales de las tecnológi­cas han cambiado mucho desde la bur­buja de las puntocom. Hoy son rentables y más resistentes en tiempos difíciles. El flujo de caja medio de las americanas es de 349 millones de dólares, frente a los 46 de hace dos décadas(1), generando casi una quinta parte de los ingresos del S&P 500, frente al 10,3% de 1998. Aun­que con valoraciones menos atractivas que hace un par de años, siguen lejos de los extremos previos al estallido de la burbuja. Por ejemplo, el ratio precio-flujo de caja de las empresas de software americanas es más de un 50% inferior respecto a 1999, mientras que su rendi­miento por dividendo se ha multiplicado por tres.

Otro factor distintivo respecto a los 90 es su influencia en prácticamente todos los sectores, empresas y consu­midores. Un ejemplo es la Inteligencia Artificial (IA), que Google o Amazon utilizan en su motor de búsqueda o en el análisis y predicción de preferencias de compra respectivamente. Para 2030, se estima que la IA aporte un 14% de incremento al PIB mundial, unos 15,7 billones de dólares(2).

Para hacerlo posible, se necesitará más almacenamiento de datos y velocidad de redes y mayor ciberseguridad.

El cloud computing evoluciona para ha­cer frente al reto del aumento exponencial de datos. Según la consultora Gartner, los ingresos del sector deberían quintuplicarse en 2017-2022, hasta 331.000 millones de dólares. Creemos que esto es solo el principio: hay potencial para que el gasto se multi­plique por 10 con respecto a los niveles actuales.

El 5G debería multiplicar por 10 la velo­cidad de redes inalámbricas, con menores tiempos de respuesta. Diseñado con la IA en mente, permite además recopilar can­tidades exponenciales de datos. EE.UU. está tomando la delantera, pero siguen de cerca Japón, Corea y China. El 5G debería generalizarse en todo el mundo de aquí a 2025, según Bank of America Merrill Lynch.

Finalmente, el blockchain aumentará la ciberseguridad. La burbuja de las criptomo­nedas habrá estallado, pero en paralelo el blockchain ha ido avanzado hacia aplica­ciones del mundo real. Su capacidad para fragmentar datos y mantenerlos confiden­ciales se aplica en muchos ámbitos, desde banca y comercio en línea hasta recursos humanos y logística. Para 2030, generará 3,1 billones de dólares de valor de negocio(3).

El sector tecnológico conlleva riesgos, los dos principales siguen siendo el regulatorio y la guerra comercial global. Debemos tenerlos en cuenta aunque, al crear anomalías en precios, brindan atractivas oportunidades de inversión. Si a esto añadimos que es un sector mucho más heterogéneo y rentable ahora que hace dos décadas, y que posee la resistencia financiera de la que carecía entonces, podemos decir que la tecnología está aquí para quedarse.

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Fuentes y notas:
(1) Bernstein, 02.10.2018.
(2) PWC, Global artificial intelligence study: sizing the prize.
(3) Gartner, Forecast: Blockchain Business Value, Worldwide, 2017-2030.