La irrupción de la crisis sanitaria causada por el coronavirus ha impuesto un cambio de paradigma en todos los ámbitos, pero, especialmente, en lo relacionado con la sociedad. Ahora, universidades españolas se encuentran desarrollando proyectos de robótica para mejorar el día a día de personas mayores o niños con trastornos.


El auge social y la innovación tecnológica 

Tal y como contamos en este post del pasado mes de abril, tanto el desarrollo de nuevas tecnologías, como el desarrollo sostenible en lo relativo a medio ambiente, sociedad y gobierno corporativo, se encuentran entre las megatendencias para la era pos-COVID-19. 

Una tendencia corroborada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que reveló que en marzo de 2020 el patrimonio de fondos de inversión que siguen estos criterios ASG sumaba en nuestro país 4.345 millones de euros. Una cifra que se traduce en el 99,7% del volumen total que se había gestionado a cierre de 2019, datos que sugieren que la tendencia en estas inversiones seguirá siendo alcista. 

Misty, el simpático robot que comparte piso con personas mayores 

Misty es un simpático robot en el que la empresa Grupo Saltó, de Lérida, lleva años trabajando y que recientemente se ha centrado en ayudar a una sección particularmente vulnerable de la sociedad: los ancianos. El pasado 2020, fue galardonada con 100.000 euros por la fundación Mobile World Capital de Barcelona y el Ayuntamiento de la ciudad condal para seguir con su desarrollo. Ahora, en 2021, este simpático robot dotado de inteligencia artificial empieza a atender a personas mayores en sus hogares. 

Por el momento, el proyecto piloto que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Barcelona está comprobando la utilidad de Misty en tres hogares, pero espera poder aumentar el número a cincuenta antes de que finalice el año. 

La tecnología de este Asistente Robótico Inteligente (ARI) es capaz de reconocer rostros y, como mencionado, está dotado de inteligencia artificial, lo que le consiente  aprender autónomamente a partir de su propia experiencia derivada de la interacción con humanos. Su función es la de combatir la soledad de las personas mayores, un problema muy presente en España desde hace años y que se ha visto fuertemente acentuado a raíz de la pandemia de COVID-19. Y es que, según los cálculos del Instituto Nacional de Estadística (INE), dentro de medio siglo España contará con más de 14 millones de personas en edad de jubilación, es decir, un 29,4% del censo total. Además, para entonces, el 13,6% (más de la décima parte de la población) serán octogenarias.

Así, tal como explicó el propio Misty en una rueda de prensa, su función es ofrecer compañía y dar conversación, asegurándose que la persona a quien acompaña ha tomado su medicación o ha cargado el móvil, por ejemplo, además de ayudarla con ejercicios de memoria. 

Para los más pequeños llega el proyecto ATENT@ 

El proyecto Atent@, diseñado por la Universidad Politécnica de Madrid, por su parte, se dirige a niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), una afección crónica que afecta a millones de niños y puede continuar en la edad adulta. 

En este caso, la idea es reducir las dificultades a las que se enfrentan los niños y sus familiares a la hora de seguir tratamientos no farmacológicos. Según explica a El Español la investigadora Nuria Máximo Bocanegra de la Universidad Rey Juan Carlos, existen dos problemas fundamentales en este sentido: los familiares, a menudo, no pueden compatibilizar el desplazamiento de los niños al centro de terapia; y, en segundo lugar, el número de sesiones semanales suele ser insuficiente y puede resultar desalentador para las familias, que dejan de acudir. 

Así, este proyecto propone crear un entorno inteligente, por medio de la tecnología y el llamado Internet de las cosas (IoT, por su nombre en inglés: Internet of Things), a través de soportes que se integran directamente en escritorios y sillas y son invisibles para los menores. Su función es la de monitorizar la actividad de los niños e interactuar con ellos para ayudarles a reconducir su atención. 

Los datos recopilados, a su vez, sirven de ayuda para la personalización de las sesiones terapéuticas de los niños y los resultados obtenidos hasta ahora, muestran que es en efecto una herramienta eficaz para complementar otras terapias y ayudar a otro de los grupos de la sociedad más vulnerable, como lo son los menores con trastornos.