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Los trenes de hidrógeno: un medio de transporte más sostenible

Los trenes de hidrógeno: un medio de transporte más sostenible

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Europa empieza a incorporar el tren de hidrógeno para sustituir aquellos que emplean diésel como combustible. Una nueva alternativa sostenible para media y corta distancia.

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La revolución ecológica ha abarcado poco a poco todos los ámbitos de la sociedad. Una revolución que busca ir dejando cada vez menos huella de carbono en el planeta con el fin de dar la vuelta al cambio climático. El transporte, como uno de los sectores clave en emisión de contaminantes que es, es también uno de los ámbitos donde más recursos se han invertido para que sea verde y eficiente.

Tanto es así que ya no nos es extraño ver en nuestro día a día medios de transporte de movilidad sostenible como los coches, los autobuses o las motos eléctricas. Dentro de poco, también podremos ver trenes de hidrógeno, que por sus características generan 0 emisiones contaminantes y son silenciosos. 

En España, Talgo ya ha presentado en septiembre su sistema de tren de hidrógeno. Se trata de un sistema modular que puede adaptarse a todo tipo de trenes. Sin embargo, el objetivo es que sirva de sistema de propulsión de los Vittal, los nuevos trenes de Cercanías y Media Distancia.

El proyecto de tren de hidrógeno de Talgo dispone, además, de baterías eléctricas que se emplearán en la fase de arranque y aceleración, cuando se genera un pico en la demanda de energía. Esta electricidad se obtendrá de la catenaria, en su defecto, de estas baterías, que se recargarán con la propia frenada del vehículo.


La producción del hidrógeno que alimentará este tipo de trenes también es sostenible, ya que el sistema establece su obtención a partir de energías renovables.

La validación del tren de hidrógeno de Talgo se realizará a finales de 2021, por lo que se espera que empiece a dar servicio a lo largo de 2022 o 2023.

El tren de Alstom

Por su parte, el tren de hidrógeno de Alstom ya funciona en Alemania. Su tren Coradia iLint lleva operando comercialmente con pasajeros desde 2018. Este año, la compañía ferroviaria alemana RMV ha decidido ampliar su número de trenes de hidrógeno y ha sacado a licitación 27 trenes, adjudicadas a Alstom. Se trata del mayor pedido de trenes de hidrógeno del mundo hasta la fecha.
Alstom también está produciendo 14 nuevos trenes que estarán listos en 2022 para circular por Austria. 

El Coradia iLint alcanza velocidades medias de 140 Km/h, con una autonomía de 1.000 kms y una capacidad de hasta 300 pasajeros. Además, cada unidad está equipada con dos sistemas de baterías de alto rendimiento cuya capacidad total es de 220 kWh. Su funcionamiento se asemeja al modelo de Talgo, combinando el hidrógeno con una batería eléctrica.


¿Cómo se consigue el combustible de los trenes de hidrógeno?

Como en Retina apunta Jaime Borrell, director de desarrollo de negocio de Alstom España, “se llama hidrógeno verde, es decir, se extrae directamente en estas plantas. Si se extrajera de gas natural se llamaría hidrógeno reformado y no sería un proceso tan limpio”. Tras esto, el hidrógeno a presión se introduce en los tanques de los trenes y realiza la operación inversa a la de la planta de hidrólisis. Es decir, “mezcla partículas de hidrógeno con oxígeno de la atmósfera”, apunta Borrell.

Estos trenes se cargan en unos 10 minutos y la pila donde se produce la mezcla tiene una vida de unos 10-12 años, mucho más que una cámara de fotos o un móvil. 

Más sencillos de reemplazar que los eléctricos

Los trenes de hidrógeno y los eléctricos se caracterizan por generar una baja huella de carbono, es decir, son considerados como movilidad sostenible. La diferencia principal es que los segundos necesitan una gran red de almacenamiento y cableado para funcionar. Además, requieren del envío de energía que se crea en centrales eléctricas y que se transporta a través de cables de alta tensión a las subestaciones. 

Una gran infraestructura que con los trenes de hidrógeno ya no será necesaria. “Para convertir un tren convencional al eléctrico se requiere una alta inversión en infraestructura: cambios en toda la vía, instalación de catenarias y material rodante, y las administraciones públicas no están dispuestas”, afirma Eduard Álvarez, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Y por ello, “estos trenes son una alternativa sostenible cuando no se quiere transformar toda la línea”, añade Álvarez.

Así, permite un cambio o innovación del tren con costes de sustitución muy bajos. “Compras otra con este sistema cuando se rompe la de diésel o carbón y ya está. La gran ventaja es que se podrían instalar en cualquier vía y solo habría un cambio en el sistema de propulsión mientras la locomotora sea de ancho ibérico o internacional”, añade el profesor Álvarez.

La versatilidad y el respeto al Medio Ambiente de los trenes de hidrógeno son una baza a su favor para cambiar el rumbo de los ferrocarriles europeos.

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