El Departamento de Análisis de Bankinter señala en su Estrategia de inversión semanal que "hay un antes y después de la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del pasado jueves y de la balanza comercial china y del empleo americano del viernes".

Los expertos explican que "el BCE estuvo algo tibio el pasado jueves 7 y el mercado sobrerreacionó negativamente con retrocesos de las bolsas, depreciación del euro por debajo de 1,12 dólares y violenta apreciación del bono alemán (bund)  y de los bonos europeos en general". A lo que se unión el viernes un mal dato de superávit comercial de China y una inusualmente baja creación de empleo no agrícola en EE. UU.

Ante esta situación, los analistas ponen el foco en tres puntos:

1. Dijimos que el mercado se complicaría a partir marzo-abril. El cambio de humor de las bolsas no debería extrañarnos porque hemos advetio que 2019 podría ser un año “corto” en lo que a bolsas se refiere. Los síntomas de agotamiento podrían surgir entre mediados de marzo y a lo largo de abril. Es entonces cuando el brexit debe aclararse, las negociaciones comerciales chinoamericanas avanzar y concretarse y la macro europea tocar fondo y, tal vez, empezar a mejorar algo. Y así está sucediendo.

2. Europa se “japoniza” y el BCE intenta suavizar el proceso. El reenfoque del BCE no es más que un intento por contrarrestar la falta de proactividad de los gobiernos europeos: regreso a la política monetaria ultralaxa porque el ciclo pierde vigor ante unos gobiernos que se aprovechan del impulso de esa política monetaria para no esforzarse en completar la recuperación aplicando políticas económicas (reformas, liberalización…) y fiscales (expansiva, generalmente mediante menos gastos acompañados de menos impuestos que impulsen el consumo privado y la inversión empresarial). En ese contexto el PIB europeo solo puede desacelerar hacia +1% y la inflación quedarse claramente por debajo del objetivo (+1,6% vs +2,0% de objetivo del BCE). En cuanto la inflación sea algo más débil la amenaza de japonización de Europa se convertirá en un hecho. Por eso las bolsas se paran. A estas alturas ya deberíamos estar acostumbrados a estos cambios rápidos de sentimiento. Solo podemos esperar sin tocar nada. Esta semana será decisiva para saber si las bolsas se vuelven bearish (bajistas) o recuperan hacia bullish (alcistas).

3. No debemos esperar nada del brexit, ni de la macro americana. El Parlamento Británico vota el martes si aprueba un brexit en las condiciones ya pactadas con la UE (puesto que May no ha podido cambiar nada). En caso de rechazarlo de nuevo, votará el miércoles si aplica un brexit sin acuerdo. Y en caso de rechazar también esto, votará el jueves si lo retrasa y cuánto. Pero mucho no puede retrasarlo porque entonces los británicos deberán (no sólo podrán, sino que deberán) votar en las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo y entonces se daría una situación surrealista: quien se marcha sigue decidiendo y designando representantes. Por eso seguimos pensando que se ampliará el plazo de negociación imponiendo un límite inamovible (esta vez sí) y que, llegado el momento de la salida, se aplicará la cláusula backstop, que significa que nada cambiará en el comercio de mercancías (aunque sí en la movilidad de personas y capitales) mientras no se firmen acuerdos comerciales alternativos.

Por ello, los analistas de Bankinter avisan de que "el brexit será un lío y meterá mucho ruido esta semana, frenando cualquier rebote de las bolsas" y "los indicadores americanos no ayudarán porque saldrán neutrales o flojos".

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