Finaliza el año 2018 que ha sido extremadamente complicado y en el que, salvo excepciones como la bolsa brasileña o el dólar, se han producido retrocesos generalizadas en todos los activos (bolsas, bonos, materias primas y oro). En línea, nuestras carteras también cierran el año con descensos, aunque han mostrado una mejor evolución que los principales índices de referencia mundiales.

Los retrocesos sufridos este año han sido, en nuestra opinión, exagerados y responden a un flujo de noticias que no ha acompañado. Buenos ejemplos de ello son la tensión proteccionista entre China y Estados Unidos (EE. UU.), el brexit o la incertidumbre política en Europa. A todo ello, se une el temor a que efectivamente el crecimiento global esté perdiendo fuerza e incluso que entremos en recesión más pronto de tarde. ¿Responde este temor a la realidad? No, si tenemos en cuenta que la economía a nivel global mantiene un ritmo de crecimiento fuerte (+3,5%) y los principales indicadores macro, aunque son más débiles en Europa, no están adelantando una recesión. Todo en un contexto de elevada liquidez y de políticas monetarias todavía acomodaticias, que deberían continuar favoreciendo el crecimiento económico.

En este contexto complicado, nuestro objetivo ha sido preservar capital, como venimos persiguiendo desde la creación de nuestras carteras hace ya más de diez años. Para conseguirlo, hemos sido muy activos en la gestión y nos hemos adecuado a un contexto de mercado muy adverso con una reducción de la exposición de inversión a bolsa, la selección de los mejores fondos existentes en el mercado y mucha cautela con las geografías en las que invertimos. En un entorno de mercado complicado, el asset allocation gana aún más relevancia. Conseguir preservar capital y hacer una inversión eficiente exigen siempre delimitar un horizonte temporal a largo plazo.

Comenzamos el año 2019 y será previsiblemente mejor de lo que fue 2018, aunque simplemente sea porque los niveles de entrada son francamente atractivos. Defendemos que las bolsas están sobrepenalizadas y, de hecho, en los últimos 10 años -desde la reciente crisis financiera- no se habían producido caídas durante dos años consecutivos, a excepción del Ibex 35.  A pesar de ello, en un contexto de riesgos al alza, hemos decidido reducir exposición de manera lineal -5% en cada perfil de riesgo. De esta manera los niveles de exposición a renta variable recomendados serían: 70% para el perfil Agresivo, 55% en el Dinámico, 40% para el Moderado, 20% en el caso del Conservador y 10% en el Defensivo.

¿Cómo posicionarnos ante el nuevo año?

De cara a 2019, afrontamos una nueva realidad y deberemos desplazarnos, inevitablemente, desde una expansión sincronizada hacia una desaceleración asimétrica. Por ello, nuestro posicionamiento inversor es muy selectivo.

Continuamos recomendando concentrar la exposición a Estados Unidos y solo para los perfiles más dinámicos tomar posiciones en mercados emergentes, fundamentalmente India y Brasil. En cuanto a la renta fija, identificamos como alternativa la deuda americana cuando la TIR del T-Note estadounidense alcance el 3%. Para los perfiles más dinámicos, los bonos emergentes, siempre escogidos selectivamente, también presentan oportunidades atractivas.

Alta Popcoin