Hay una máxima en el mundo de la inversión: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Pero para seguir avanzando hacia delante, a veces hay que echar la mirada hacia atrás para ver dónde nos movemos.

Evolución histórica del S&P 500

La bolsa estadounidense, especialmente el S&P500, encadena una serie de años batiendo máximos históricos. De hecho, en este 2018, un año muy complicado para los mercados, el índice que agrupa las 500 empresas más representativas de Estados Unidos (EE. UU.) ha avanzado un 2,5% (rentabilidad desde el 1 de enero en dólares).

Durante este año, el Dow Jones sube un 2% y el Nasdaq casi un 8%, pero el Ibex 35 cae casi un13%, el EuroStoxx 50 roza un -10% y el DAX alemán y el FTSE MIB italiano se dejan más de un 12%. El Nikkei, el principal índice japonés, se deja casi un 3%.

Ante esta situación, es buen momento para echar la vista atrás en el S&P 500. Como se puede observar en este gráfico de JP Morgan Asset Management de su Guide to the Martkets (4T 2018), tras la última crisis financiera el S&P500 encadena varios años de subidas.

También resulta curioso ver como influyeron en el índice las dos guerras mundiales, o la fuerte caída durante la gran recesión (1929-1939). Pero también las dos crisis del petróleo (1973 y 1979), el lunes negro de 1987 o el estallido de la burbuja puntocom (2000).

En su último informe trimestral, el Departamento de Análisis de Bankinter señaló que el ciclo económico “se trata de la entrada en una fase de normalización del ciclo durante la cual debemos ser mucho más selectivos que antes y aceptar que no siempre la evolución de todos los activos responda a pautas lógicas a corto plazo” y “continuamos prefiriendo la bolsa americana al resto”.

Mayores caídas de Wall Street

Por ello, vamos a ver este otro gráfico de JP Morgan con los mayores períodos bajistas del pasado:

 

1. Crack de 1929: el período bajista duró 33 meses y supuso una caída del 86% del S&P 500 desde máximos. Como explican desde JP Morgan, esto se debió a un “apalancamiento excesivo” y una “exuberancia irracional”.

2. Ajuste de la Fed de 1937: desde el máximo marcado en marzo de 1937, el S&P 500 se dejó un 60% en sus 63 meses siguientes. ¿Qué sucedió? Como explica la gestora del banco estadounidense, hubo un ajuste monetario prematuro.

3. Crack tras la II Guerra Mundial: un mercado bajista de 37 menos y una caída de un 30% del S&P 500. Sobra explicar el porqué.

4. Flash crash de 1962: la crisis de los misiles de Cuba fue el desencadenante de un período corto, apenas siete meses, en los que el S&P 500 perdió un 28% de su valor.

5. Crack tecnológico de 1970: tras los máximos de noviembre de 1968, el S&P 500 cayó un 36% en los siguientes 18 meses. Un sobrecalentamiento económico y una agitación pública son la explicación a esta corrección.

Hasta llegar al 10 le siguen la crisis del petróleo de 1973 (-48%), el ajuste Volcker (-27%), el crack de 1987 (-34%), la burbuja tecnológica (-49%) y la crisis financiera mundial (-57%). Según esta cifra, la mediana de las correcciones en el S&P 500 es de un -42%.

Mayores subidas de Wall Street

En el otro lado, el de los períodos más alcistas, destaca el período posterior al Crack del 29. Como se puede observar en el cuadro de JP Morgan, desde junio de 1932 el S&P 500 subió un 324% durante 58 meses.

En abril de 1942 encadenó 50 meses de avances que llevaron al S&P 500 a revalorizarse un 158%. Mientras que desde junio de 1949 sumó un 436% en los 152 meses siguientes. Así, la mediana es que los mercados alcistas remontan un 158%.

De este modo, frente a una mediana de -42% y una duración de 21 meses de los períodos bajistas en el S&P 500, los alcistas acumulan un +158% y duran 61 meses. La pregunta que surge ahora es ¿cuál será el siguiente?

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