Los primeros días de agosto fueron movidos, pero la foto final fue muy positiva, con todos los índices subiendo en un mes con muy poco volumen. Septiembre será un mes de reválida para que el mercado confirme esta tendencia. A pesar de que los datos macro no han sido buenos a nivel global, los tipos bajos hacen que miles de  inversores deban acudir a buscar rentabilidades, siendo ésta la razón por la que el MSCI World subió un 2%, al igual que los emergentes. Pero si hubiera que destacar un índice, sería el  S&P 500, que sigue mostrando una fortaleza extraordinaria y se ha anotado un ganancia del 3,7% gracias al buen comportamiento de la tecnología. A nivel de emergentes, sobresale  Brasil que avanzó un 9,7%, mientras que Rusia cayó un 2,3%.

A pesar de que los datos macro y de empresas han sido pobres en Europa, las bolsas han mantenido un tono claramente alcista, no muy normal en un escenario geopolítico como el actual. Esto sólo se puede achacar a la bajada de rentabilidad del bono americano hasta niveles del 2,3% desde el 3% de principios de año y al récord que ha marcado este mes el  Bund alemán al llegar a la zona del 0,89% frente al 1,90% de principios de año. Con los tipos en esos niveles, los inversores, en vez de preocuparse porque reflejan  unas expectativas de crecimiento muy bajas, lo toman como una excusa perfecta para seguir alimentando un mercado que empieza a mostrar  ligeros  síntomas de sobrevaloración y que cree con excesiva complacencia que esta situación de tipos se puede dar  ad infinitum.

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Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea [ +info].
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