Alberto Espelosín, gestor de Abante Pangea

Ha sido un magnífico mes de febrero para los activos de riesgo y para casi todo lo que cotiza. Yellen se ha estrenado como una gobernadora pro-mercado y le ha dicho a Wall Street que no se preocupe, que si hace falta parar la retirada de estímulos monetarios lo hará y que dichas pausas se acompasarán al son de la “avaricia”. Todo esto ha sucedido en un entorno de clara crispación internacional y con unos datos macroeconómicos que evidencian una ralentización del ritmo de crecimiento, destacando las caídas del PMI de China y del “Citi Economic Surprise Index” de Estados Unidos con una lectura de -13.4.

El resumen es que, una vez más, el S&P500 ha desbancado a aquellos, entre los que me incluyo el primero, que han tenido la osadía de ponerse enfrente de este nuevo modelo. La conclusión es de corte kafkiano: si retiran estímulos, la bolsa sube por que demuestra que la pauta de crecimiento es válida, y si los mantienen, también sube ya que significa que habrá más “manguera” de la FED. Parece que todo vale en vez de reconocer el fracaso que supone detener la retirada de estímulos ya que, siendo serios, la economía sólo crecerá de forma sana si lo hacen los salarios y con ello aumenta la demanda sólida. El modelo de “crear dinero artificial” satisface a los nuevos adoradores de la FED pero sólo crea una nueva forma de economía que me atrevo a calificar como “la nueva creatividad anti-social”, al ser el capital el que maximice todos los beneficios de ese dinero nuevo y poner al factor trabajo frente a las cuerdas, preso del arbitraje global de costes laborales unitarios.

Esta nueva predisposición de Yellen a la “orgia de liquidez” ha provocado que el dólar se vaya hasta niveles de 1,3802 dólares por euro desde 1,3486 dólares por euro a los que cerró en enero. Incluso ha provocado otro efecto muy importante y es que China ha decidido acabar con la apreciación del yuan frente a la moneda americana y ha entrado de lleno en la guerra de divisas actual en la que ya sólo falta ver si el BCE se anima ante la deflación que cabalga por Europa y el tipo de cambio que ahoga el crecimiento. ¿Acogerán los mercados europeos una expansión de balance del BCE con la alegría de los americanos y japoneses? quién sabe. Igual estamos ante la antesala de un nuevo rally en Europa orquestado por la irracionalidad que prima en un mercado en el que la mayor parte de inversores se presentan como “value” pese a la gran dificultad de encontrar valor en esta expansión de deuda y destrozo de divisas. El oro subió un 6,6% en el mes, poniendo la única nota de cordura ante la caída del dólar y el posicionamiento de los nuevos inversores a los que les preocupa la pausa en la retirada de estímulos. Los bajistas del oro, surgidos al calor de los alquimistas monetarios, deberán esperar al mes de marzo.

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