Las bolsas en el último trimestre han estado en modo ver para creer. El escepticismo reinante ha provocado que se magnifiquen los riesgos y  que, consecuentemente,  los mercados se hayan movido a golpe de titular: Kiev, Escocia, bancos centrales… Pese a las marcadas idas y venidas y a la sensación generalizada de que la bolsa no para de caer, la  renta variable  no ha hecho gran cosa en este periodo y el resultado acumulado del año no es malo . En cualquier caso, el excesivo foco en el corto plazo y el enorme pesimismo reinante, más que riesgos, suponen una oportunidad: se pierde la perspectiva necesaria para ver lo que pasa con los fundamentales macro y micro.

Pinche para continuar leyendo la carta.

Puede descargar el documento en PDF.