El pasado mes de octubre Maral Macro obtuvo una rentabilidad de -0,35%, con una volatilidad de 4,88%, lo que supone un resultado en lo que va de año de –0,55%, frente al 3,17% en el periodo del HFRX Macro.

Empezó el mes con  la reunión del BCE, en la que por primera vez en mucho tiempo, se vio a un Draghi sin más conejos en la chistera, sin posibilidad de atender a las demandas del ‘mercado’ (léase bancos de inversión y gobiernos) y con un consejo enfrentado, con la negativa alemana y de otros países a un  QE (medidas de expansión cuantitativa) soberano. A partir de ahí, los mercados europeos cayeron a plomo y sólo en el mes pasado el S&P 500 le metió al Euro Stoxx 50 nada menos que un 5,81%. Es cierto que los datos en Alemania fueron especialmente malos en octubre, con caídas del 4% en producción industrial y del 5,7% en los pedidos de fábrica. Pero no es menos cierto que los datos en Francia e Italia llevan siendo desastrosos dos años y bonos y acciones ni se han inmutado, al contrario, no han parado de subir.

En mi opinión no fueron el ébola ni los datos malos de Alemania lo que explican la caída inicial del mes pasado, sino que el ‘mercado’ se dio cuenta de que no había más metadona monetaria, que es el único catalizador de las subidas de los mercados de renta fija y variable de todo el mundo.

Por la parte europea cabe destacar los datos conocidos de  bad loans en Italia, que se sitúan en máximos históricos, la pérdida de la AAA de Finlandia (ya sólo quedan Alemania y Luxemburgo) y el ejercicio de los test de estrés, en los que ni siquiera se utilizan escenarios que están ocurriendo ya como el de desinflación (“ The scenario of deflation is not there, in the stress test scenario, because indeed we don't consider that deflation is going to happen”*, Vítor Constâncio del BCE  dixit). Los anteriores no valieron para nada y el actual, en mi opinión, tampoco. Sigo pensando que el sector bancario se enfrenta a un escenario muy complicado: desapalancamiento (menor saldo de créditos), tipos cero, (margen financiero muy presionado) y exigencias crecientes de capital.

Por lo que se refiere a España, la verdad es que habría mucho que comentar. Voy a tratar de ser breve. ¿Qué les parece lo del Castor? Al final un error, o de ACS o de la Administración, nos va a costar a los ciudadanos 4.730 millones de euros (748.737 millones de ptas.) en 30 años. ¿No tiene alguna de las partes ninguna responsabilidad? Funcionando las cosas así… ¿Alguien se extraña que aparezcan fenómenos como Podemos? Este capitalismo de amiguetes que favorece sólo a los poderosos puede acabar con el sistema.

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