Por José Ramón Iturriaga

Durante los meses de julio y agosto, periodo transcurrido desde mi última carta, el fondo se ha revalorizado un 18,1%, frente a una subida del 6,8% del Ibex. En el año acumula una revalorización del 30% frente a la subida del 1,5% del Ibex. En los últimos doce meses, desde la famosa intervención de Mario Draghi –hito que con toda probabilidad pasará a la historia como el que puso fin a la crisis de deuda- el fondo ha subido un 86%, casi triplicando la rentabilidad del índice. Importa recordar que el Ibex, a diferencia de muchos otros índices, está en 8.400 puntos, prácticamente la mitad de los máximos históricos de 2007.

Los meses de verano confirman que continúa el proceso de vuelta la normalidad en lo que a la percepción del riesgo se refiere, deshaciendo los efectos que han tenido sobre el mercado los tres años de duda permanente sobre la viabilidad del euro. Este movimiento, lógicamente, está repercutiendo en todos los activos, tanto en los que han servido como refugio –oro, determinados bonos soberanos, crédito- como, aunque todavía de forma más timorata, en aquellos de los que los inversores salieron “en tromba” por su asociación con la viabilidad del euro. Y creo que es precisamente esto, la duración de la crisis de deuda europea, lo que está detrás de la dispersión de valoraciones tan amplia entre los distintos activos que hoy preside el mercado y cuya normalización, entiendo, está siendo y así va a seguir, siendo la clave que determine el comportamiento de los mercados.

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@JRIturriaga