Zombies

Las empresas zombis existen, aunque su plantilla no está formada por gente que se comporta como extras en “The Walking Dead”. De hecho, compañía zombi es el término técnico para un negocio que, aunque no está catalogado como muerto, sólo genera el efectivo suficiente como para pagar los intereses de su deuda. Por el contrario, no genera un beneficio suficiente como para invertir y expandir su gama de productos o para contratar a más gente. Simplemente sobrevive.

El amanecer de los muertos
El término compañía zombi fue utilizado por primera vez en Japón durante la llamada “década perdida” (1991-200), un periodo de serio estancamiento económico. En los 20 años anteriores, parecía que Japón estaba en camino de convertirse en un líder mundial en manufacturas, inversión inmobiliaria y banca. Sus coches, cámaras, electrónica de consumo y televisiones eran modernos, asequibles, bien diseñados y, sobre todo, generaban mucha confianza. Sin embargo,  el estallido de la burbuja de los activos japoneses cambió todo. Las compañías más grandes se mantuvieron a flote gracias a los bancos con apoyo del gobierno que conservaron a la plantilla evitando así una recesión, protegiendo los ahorros, el trabajo de la gente y,  permitiendo sobre todo, salvar la cara. El proyecto reflacionario japonés todavía está en marcha.

Casi 28 años más tarde
Las compañías zombis han crecido en todo el mundo desde la crisis financiera de 2008. El Banco Internacional de Pagos (BIS en sus siglas en inglés), ha estimado que el 10% de las compañías cotizadas pueden definirse como zombis. Hay empresas muertas vivientes en en Reino Unido, en Europa y en China.

El número ha subido desde la crisis financiera, debido a que los tipos de interés han caído a mínimos de los últimos 300 años. Un hecho que hace simplemente más fácil hacer frente a los descubiertos y a los préstamos. A medida que los bancos comenzaron a verse inundados con la nueva liquidez, incluso fue posible obtener más préstamos. En un entorno de tipos de interés normalizado, los zombis podrían haber quebrado ya que los bancos y los acreedores hubieran exigido sus reembolsos. Los bancos se han mostrado reacios a forzar el problema en los últimos tiempos. ¿Cuál sería el valor de los activos si se vendieran por la fuerza? ¿Realmente los acreedores recibirían sus pagos?

Si el objetivo de la política era recobrar la confianza y el aumento de la actividad económica, cabría preguntarse si las compañías zombis son buenas o incluso necesarias para la economía en general. Los empleados de compañías zombis argumentarían que aún están empleados, que aún pagan impuestos y que siguen gastando en las tiendas. Por lo tanto, mantienen los negocios de los proveedores y no acaban desempleados, como ocurrió con sus abuelos en la década de 1930. Sin embargo, mirando a más largo plazo, quizás el análisis económico sea menos positivo. 

Zombiland
Una empresa zombi, sobre todo, evita la "destrucción creativa". Al ser mantenidas con vida artificialmente, impiden su propio reemplazo por nuevas empresas más dinámicas que innovarían y prosperarían sin necesitar apoyos. Esto es fácilmente apreciable en grandes calles comerciales donde los antiguos grandes almacenes se están enfrentando a los problemas que les genera el comercio electrónico. ¿Podemos entonces usar este espacio “minorista” en nuestras ciudades para un tipo diferente de negocios o incluso reconvertirlo para viviendas, que  constituyen un bien tan necesario en muchas partes? Además, las zombis son empresas de baja productividad. Sin dinero para invertir y acumulando mano de obra cualificada, los zombis frenarán la productividad agregada. Finalmente, excluyen a otras compañías del acceso al crédito mientras los bancos, nerviosos por no revelar sus propios compromisos excesivos, continúan acumulando o incluso extendiendo préstamos para mantener al zombi no vivo "vivo".

¿Se acabó el día de los muertos?
Entonces, ¿qué depara el futuro para estos vestigios de una época anterior? La era de la expansión monetaria cuantitativa ha llegado a su fin tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido. La Reserva Federal de  Estados Unidos está elevando los tipos de interés a un ritmo correcto. Mientras que en el Reino Unido aumentamos los tipos dos veces en el último año. Por lo tanto, es probable que aumenten los gastos financieros de las compañías zombis. Si la empresa no logra el éxito, generar efectivo para cubrir los pagos de intereses y pagar las deudas puede resultar un lastre imposible al que hacer frente.

¿Cómo estamos gestionando la horda?

¿Qué significa esto para los inversores? Veremos cómo se desarrolla este tema a través de la evolución de la renta fija, los activos inmobiliarios y las acciones. El efecto sobre los fondos de gestión pasiva es digno de mención. Este tipo de vehículos se ven obligados por sus propias reglas a comprar la deuda y las acciones de los zombis, así como  la deuda y las acciones de los bancos que los apoyan. Cuanto más grande y aterradora sea la compañía zombi, más participación en ella tendrá el gestor pasivo. Los gestores activos se enfrentan a un peligro diferente: no detectar cuando un negocio que se ve "barato", en relación con su tamaño, en realidad está descomponiéndose en su interior.  Cuando preguntamos a nuestros gestores de fondos a medida que el proceso de "ajuste cuantitativo" se pone en marcha, verificaremos si se han asustado últimamente con respecto a alguna de sus participaciones más grandes.

 

El valor de las inversiones y las rentas derivadas de ellas pueden subir o bajar y los clientes pueden recibir menos de la cantidad invertida inicialmente. 
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