El lanzamiento del iPhone de Apple, anunciado este mismo mes hace diez años, es un ejemplo clásico de disrupción tecnológica en la industria. Terminó con el dominio de Nokia en el mercado de telefonía móvil y creó el primer smartphone que merecía ese nombre.

La conocida como Cuarta Revolución Industrial es uno de los temas de la reunión del Foro Económico Mundial que ha comenzado este 17 de enero. Esta revolución se define por el gran aumento de la capacidad de procesamiento de los ordenadores, su capacidad de almacenamiento y la conexión a Internet que estamos viviendo.

Apple está aprovechando esta tecnología y el lanzamiento del iPhone fue el punto clave en la revolución. Pero el éxito a largo plazo de las compañías no consiste en un invento revolucionario como el iPhone. Las compañías que triunfen en esta nueva revolución serán las que redefinan continuamente qué es lo que hacen.

Así, Apple quizás no sea el mejor ejemplo. Es una de las compañías más valiosas del mundo, pero su éxito no se basa en un único producto. Desarrolló el iPod antes que el iPhone y, al hacerlo, reinventó el mercado de reproductores personales. Más tarde reinventaría la forma en que las personas compraban música con iTunes.

Apple también creó un mercado de cosas que las personas realmente pensaban que no necesitaban. No fue la primera compañía que planteó las ‘apps’ pero nuevamente reinventó un mercado cuando lanzó App Store en 2008. Ahora hay cerca de dos millones de aplicaciones en  App Store. El anuncio del iPod fue recibido con cierto escepticismo. Se percibía como un voluminoso hermano mayor. De hecho, fue un éxito rotundo y a pesar de que parece haber sido desarrollado a partir del iPhone, en realidad su desarrollo es anterior al del teléfono. Dicho de otra forma, el éxito de Apple como innovador se debe a que continúa revolucionando a través de la adaptación.

Otras compañías tecnológicas muestran otra forma en la que las empresas siguen innovando: comprar los nuevos ‘disruptores’. Facebook ha comprado en los últimos años WhatsApp, Instagram y Oculus VR. Cada adquisición ha sido un nuevo intento de expandir la influencia de Facebook. Aplicaciones como WhatsApp han permitido a Facebook alcanzar una base de crecimiento de usuarios jóvenes cada vez más rápida que la de Facebook. 

Otras son apuestas bastante grandes. Oculus es una compañía de realidad virtual y nadie sabe si el interés en esta tecnología será duradero o simplemente una moda. Pero comprar a un líder de la industria ayudará a Facebook a dominar este nuevo medio si realmente despega.

Instagram ofrece a Facebook acceso a otro conjunto de usuarios, y a su información, y a una plataforma que compite con compañías como Snapchat (a la que intentó comprar). El reto de Facebook es mantenerse en lo más alto de la competición, y lo persigue de forma incansable.

Es este impulso de realizar una cosa constantemente bien lo que ha ayudado a otros innovadores a mantenerse como líderes en el mercado. IKEA ha transformado la forma en la que gran parte de Europa consume mobiliario. Se fundó en 1943 y hoy en día es un gran negocio que ha hecho muy bien una cosa y de forma continua: producción simple y un paquete plano de productos guiados por el diseño.

IKEA, es producto de escuchar y redefinir constantemente la forma de hacer una cosa y asegurarse que se hace realmente bien. Este objetivo se refleja en el museo de la compañía. Allí, los estudiantes pueden aprender sobre emprendimiento, tecnología e historia, los tres cimientos de la compañía.

Gran parte de la innovación de los últimos años ha consistido en la invención de Internet y el rápido aumento de capacidad de procesamiento de los ordenadores. Los servicios financieros no han sido inmunes a este hecho. Los intensos y agitados parqués de las bolsas han sido reemplazados por el rumor de los ordenadores. Aplicaciones de los smartphones han terminado con una gran cantidad de cajeros, y las chequeras son cosa del pasado.

La industria de gestión de activos también está cambiando. Las estrategias pasivas e indexadas están ofreciendo inversiones mucho más baratas que la gestión activa tradicional. Esto ha llevado a que se hagan predicciones de que los días de gestión activa se han terminado.

Pero la gestión activa no está muerta. Cuando se realiza correctamente, se obtienen retornos mayores de lo que son capaces las estrategias de gestión pasiva, y esto tiene un precio. Los clientes entienden que ahora simplemente tienen más opciones. Nuestro negocio se ha adaptado a este cambio al ofrecer productos tanto activos como pasivos. 

El negocio de asesoramiento financiero también está cambiando. Abundan las predicciones de que las plataformas online dejarán fuera del negocio a los asesores financieros. Pero el futuro nunca es blanco o negro. La realidad es que la nueva tecnología online presenta la oportunidad a los asesores de ofrecer algo más convincente a los clientes. La tecnología puede añadir, más que restar, a lo que pueden ofrecer.

Es fácil tener una visión nostálgica de cómo solían ser las cosas. Pero el cambio se está produciendo. La Cuarta Revolución Industrial está transformando la vida de las personas en todo el mundo. Cualquiera que se resista a las nuevas tecnologías debería recordar que habitualmente prosperan cuando mejora el número de consumidores. Una idea despega cuando hay demanda de esa idea. Suministrar la fuente de nueva competitividad es ético y legal y debería hacer que todos los líderes de la industria tomen asiento y presten atención. Nadie puede dormirse en los laureles. La Cuarta Revolución Industrial no será televisada. Pero puedes seguirla por ‘streaming’ desde tu smartphone.

 

Martin Gilbert, consejero delegado y cofundador de Aberdeen Asset Management

 

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