Tras la profunda corrección que vivió el mercado en los últimos meses de 2018, los inversores empezaron 2019 con una actitud cauta, pero optimista. La confianza en la economía llevó la previsión de crecimiento de la Eurozona hasta el 1,5% anual, una cifra superior a la tendencia. Después de respaldar la economía durante una década mediante rebajas de tipos y expansión cuantitativa, el Banco Central Europeo (BCE) indicó que probablemente empezaría a endurecer su política monetaria en 2019. En enero, las estimaciones situaban en torno al 10% el crecimiento de los beneficios empresariales en el año.


Hay que ver lo rápido que pueden cambiar las cosas. En la actualidad, se estima que la Eurozona crecerá un 1%, por debajo de la tendencia, en 2019 y 2020. A principios de diciembre, el BCE rebajó su tasa de depósito del -0,4% hasta un nuevo mínimo histórico del -0,5% y anunció que empezará a comprar bonos por valor de 20.000 millones de euros cada mes (QE2), por lo que la economía europea vuelve a estar enganchada al sistema de soporte vital del banco central. 


Por otro lado, cuestiones como las crecientes tensiones comerciales entre EE.UU. y China están teniendo consecuencias para la economía mundial. Como resultado, y después de muchas revisiones a la baja, los analistas estiman ahora que los beneficios de las empresas europeas crecerán tan solo un 2% en 2019, una cifra muy alejada de la prevista. 


A nosotros este cambio en las perspectivas no nos ha pillado por sorpresa. Durante el rally que vivió el mercado en la primera mitad del año pasado, en el que el índice FTSE Europe rindió casi un 17%, mantuvimos la prudencia. A la vista del deterioro de las condiciones económicas mundiales, nos preocupaba que el mercado se estuviese entusiasmando demasiado. Nuestra opinión de que las estimaciones de crecimiento para 2019 eran demasiado optimistas ha resultado ser certera. 


¿Exceso de optimismo?
La temporada de resultados del segundo trimestre de 2019 ya finalizó y, en general, los beneficios superaron las expectativas y el 51% de las empresas batieron las estimaciones de consenso. No obstante, estos resultados esconden una verdad incómoda: en muchos casos, las empresas han superado expectativas porque éstas se revisaron a la baja antes de la publicación de resultados. 


Además, muchas empresas mantuvieron sus previsiones de beneficios para 2019 porque confiaron en que la actividad remontaría en la segunda mitad del año. En el actual clima político y económico, esa hipótesis nos resulta excesivamente optimista. Por otra parte, los analistas de la parte vendedora (sell-side) se muestran reticentes a ajustar sus previsiones de largo plazo y siguen planteando un crecimiento de beneficios entre las empresas europeas cercano al 10% en 2020 y al 8% en 2021. También en este caso nos parece que las cifras pecan de un exceso de optimismo. 


Encontrar el equilibrio (contable)
Un factor que evita que el diagnóstico sea más pesimista es que las empresas europeas mantienen unos balances contables relativamente sólidos que les permiten usar liquidez para acometer fusiones y adquisiciones, invertir en crecimiento y/o distribuir dinero entre sus accionistas. Por eso creemos que, a menos que la economía mejore de forma sustancial, la fortaleza del balance será un factor al que los inversores le prestarán cada vez más atención en los próximos meses.


Abundan las oportunidades 
Nosotros nos dedicamos a seleccionar valores con un enfoque ascendente (bottom-up). Creemos que la complejidad y los problemas de Europa suelen encerrar grandes oportunidades. Si uno hace sus deberes, aún se pueden encontrar empresas europeas que podrían registrar un crecimiento de beneficios del 10%, o incluso más, este año. 


Las perspectivas de crecimiento de muchas de estas empresas se ven respaldadas por potentes tendencias estructurales como los cambios demográficos que experimenta la población mundial, la digitalización industrial y el valor seguro de las marcas premium. Los negocios capaces de explotar estas tendencias podrían superar con creces el ciclo económico.


Conclusión
En momentos de agitación, resulta crucial mantenerse fieles a los principios clave para invertir con éxito a largo plazo: un balance robusto, un equipo directivo de gran calidad y un modelo de negocio sostenible que refuerce la generación de beneficios y proteja de las caídas. Nos parecen unas características particularmente deseables en estos tiempos inciertos y cambiantes.

Sanjeet Mangat, directora de inversiones en Aberdeen Standard Investments