Publicado en Observatorio Inversis

Los resultados de la auditoría de Wyman se traducen en una “liberalización de los recursos del sistema financiero español”, lo que supone que, teóricamente, ya no habrá unas restricciones tan fuertes sobre el crédito. Así lo explica David Navarro, Gestor de Renta Variable de Inversis Banco, que apunta además que “ésta puede ser la última reforma financiera impuesta a nivel internacional”.

Como en las distintas reformas del sistema financiero, los mercados ya se han adelantado a descontar el impacto de los resultados de Wyman. En este sentido, las conclusiones del informe “no deberían afectar a los inversores en su conjunto”, señala David Navarro, aunque sí mantiene en alerta a los del Banco Popular. Y es que esta entidad se juega estar en el Grupo 2 o el Grupo 3 de la reestructuración bancaria.

Si Wyman clasifica al Banco Popular en el grupo 2 es porque la entidad en cuestión no puede incrementar el capital necesario por sus propios medios y necesita ayudas estatales. Ello supondría presentar a Bruselas sus planes de reestructuración durante el mes de octubre. Por el contrario, si tras la auditoría Popular estuviese en el Grupo 3, significaría que ha suspendido las pruebas pero que tiene un plan de reestructuración que no contempla o necesita de ayudas públicas. Así, podría optar por ampliar capital por el 2% o más de los activos ponderados por riesgo, con la exigencia de admitir bonos convertibles (CoCos).

La ampliación de capital en cuestión para Popular puede verse afectada por los descuentos de los inversores. De la misma forma, “la exigencia de los cocos supondría un estigma desfavorable para la entidad”, apuntan desde Inversis.

¿Activación de crédito?
Los bancos estaban obligados a inmovilizar, en forma de provisiones, el valor de los créditos dudosos de sus balances. Con la luz verde a la inyección de las ayudas, estos recursos serán liberados para activar la economía real. Pero “otra cosa es que se active el crédito”, puntualiza Navarro. El motivo está en la situación actual del español. “La confianza, tanto de consumidores como de inversores, no es muy buena y si no hay demanda de crédito, este dinero se destinará a otras cuestiones, como la compra de deuda pública”, reconoce.