Principales catalizadores y situación semanal de los mercados, del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2015

Cierre semanal

Los mercados financieros siguen sometidos a importantes presiones y la semana pasada se intensificó la volatilidad en las bolsas mundiales. No existe un catalizador claro que explique la debilidad vista durante los últimos días, sino una combinación de factores que han castigado adicionalmente un sentimiento inversor que ya estaba presentando unos niveles de pesimismo extremo.

En primer lugar, los mercados siguieron recogiendo con preocupación la decisión de la Fed de la semana anterior y la pérdida de credibilidad de la institución. El hecho de haber perdido la referencia sobre el inicio de la normalización monetaria en Estados Unidos, ha penalizado el sentimiento inversor mucho más intensamente de lo esperado. A lo largo de la semana pasada, muchos miembros de la Fed, incluida la presidente Yellen, trataron de matizar su reciente decisión. Así, tanto Lockhart como Bullard apuntaron a que la economía norteamericana está preparada para la normalización monetaria e insistieron en que no tiene consecuencias importantes retrasar la decisión unos meses. Yellen, por su parte, reconoció la existencia de incertidumbres sobre el crecimiento mundial, pero esta vez matizó que no eran lo suficientemente importantes como para frenar el proceso de normalización monetaria. Después de estas matizaciones, diciembre parece ahora la fecha en la que la Fed podría iniciar su ciclo de subidas de tipos de interés.

Índices Renta Variable, semana del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2015

Por otra parte, el dato del PMI chino se situó por debajo de las expectativas del consenso, en los 47 puntos, añadiendo más argumentos a los temores de desaceleración intensa de la economía del gigante asiático. Aunque no tuvo una clara incidencia en los mercados, es otra de las razones que se esgrimen para explicar la debilidad de las bolsas durante la semana.

También tenemos que destacar el desplome de la divisa brasileña, por la agresiva bajada en las estimaciones de crecimiento por parte del Ministerio de Planificación (del +1.49% al -2.44%), que ponen en riesgo el objetivo de superávit presupuestario y por la previsible caída en sus reservas de divisas. Todo esto siguió generando mucha incertidumbre sobre la salud de las economías emergentes.

Por si fuera poco, el escándalo de Volkswagen penalizó fuertemente a todo el sector en Europa, con caídas semanales superiores al 11%.

Se cerró así una semana en la que la bolsa europea descendió de media un 1,4% pero donde destacaron las caídas semanales de la alemana del -2,3% (por el asunto de Volkswagen) y del -3,3% de la española por la incertidumbre política. En EEUU el saldo semanal de la bolsa también fue negativo, destacando el mal comportamiento del índice NASDAQ, que retrocedió en 2,9%. En los países emergentes, se retomaron los descensos, con peor comportamiento relativo de las bolsas de los países latinoamericanos, que retrocedieron más del 4%.

En cuanto a los datos macroeconómicos, en Estados Unidos destacamos el crecimiento anualizado del PIB del segundo trimestre, que fue revisado al 3,9%, respecto a la anterior estimación del 3,7%, gracias al buen comportamiento del consumo privado (revisado desde el +3,1% al +3,6%) y la construcción. También se registraron unas buenas cifras de ventas de viviendas y un repunte en los datos de confianza del consumidor por la Universidad de Michigan. Por el contrario, defraudaron ligeramente los pedidos de bienes duraderos y los indicadores manufactureros regionales. También la cifra de ventas de viviendas de segunda mano se quedó por debajo de las expectativas del consenso de analistas.

En Europa, sin embargo, tuvimos unos datos macroeconómicos positivos. Pese al retroceso visto en otras zonas y los temores sobre el crecimiento y las turbulencias en los mercados, los PMI europeos muestran una sorprendente fortaleza y la encuesta IFO mostró un inesperado ascenso en Alemania, lo que sugiere crecimientos por encima de lo esperado por el consenso de analistas. Draghi, por su parte, indicó que el QE europeo se extenderá más allá del 2016 si es necesario, pero apuntó a que es pronto para saber si los actuales riesgos son transitorios o permanentes. También dijo que una extensión del programa es posible, pero todavía es prematuro valorarlo e insistió en la necesidad de aplicar políticas fiscales y reformas estructurales.

En China, esta madrugada se ha conocido que los beneficios de las empresas industriales bajaron un 8,8% en agosto, empeorando el descenso del -2,9% de julio.

Por último hay que decir que los resultados provisionales de las elecciones autonómicas en Cataluña no han cambiado mucho el panorama que había antes de las mismas, aunque los temores de algunos inversores pueden verse mitigados, porque los partidos que no apoyan la independencia han obtenido un porcentaje del voto de alrededor del 52%. A pesar de ello, como los partidarios del proceso independentista tienen mayoría en escaños, seguirá un proceso de discusión política.

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