La volatilidad es inherente a los mercados financieros, y no debe suponer un problema para quienes invierten a largo plazo y tienen su cartera bien diversificada.

Rentabilidad y riesgo son conceptos que van de la mano, no puede entenderse un concepto sin el otro. Entendemos como rentabilidad , el beneficio de una inversión expresada en porcentajes.

Por ejemplo una inversión tiene rentabilidad de un 5%, o lo que es lo mismo, que ha producido 5 euros por cada 100 euros invertidos.

La volatilidad se calcula por la medida estadística conocida como desviación típica y mide de qué forma la rentabilidad de un activo se desvía de su media histórica. Una volatilidad elevada nos indica que la rentabilidad ha experimentado fuertes oscilaciones respecto a su media. Una volatilidad reducida muestra estabilidad. El riesgo se asocia a la volatilidad, es la medida que se utiliza para conocer la posibilidad de que una una inversión produzca o no perdidas o ganancias.

En este momento donde los mercados están bajando y subiendo ¿Cómo gestionar la volatilidad en tus inversiones?