Nick Clay, gestor de Newton, parte del grupo BNY Mellon, tiene en cartera Hennes & Mauritz desde hace años. En este análisis destaca que se trata de una compañía que en cuestiones de responsabilidad social corporativa está muy por delante de un sector que necesita mejorar:

Este febrero ha tenido dos grandes acontecimientos en la moda: por un lado, el adiós a la leyenda del sector Karl Lagerfield; por otro, en Reino Unido, el Comité de Auditoria Medioambiental (EAC, por sus siglas en inglés) remitió su informe final sobre la sostenibilidad de la industria.

Y aunque la alta costura de Chanel o las prendas para masas de webs como Boohoo o Misguided parezcan estar en las antípodas, todas pertenecen a un sector que necesita un nuevo modelo económico, según el documento titulado ‘Fixing Fasion’ de la EAC: “El modo en que se fabrican, se usan y se tiran nuestras ropas es insostenible”, se puede leer en él.

Según  Nick Clay, gestor de Newton, gestor de Newton, parte del grupo BNY Mellon, la propuesta del gobierno británico de cargar un penique por prenda a los fabricantes podría generar 35 millones de libras para invertir en mejorar las prácticas del sector. En concreto, la EAC ha identificado estos comportamiento nocivos: 

- Trabajos forzados y otras prácticas laborales ilegales
- Fibras sintéticas que desprenden fibras de plástico
- Uso excesivo de agua en la producción de las prendas
- Creciente consumo y demanda de moda de consumo efímero
- Desperdicios de ropa a gran escala

Las soluciones para combatirlas que propone serían: 

- Asegurar los derechos de los trabajadores tanto en Reino Unido como fuera
- Combatir la polución que generan las fibras sintéticas
- Aminorar el consumo de agua en la fabricación
- Reducir los desperdicios
- Recortar el ratio de consumo rápido de moda

Aunque el punto de partida es bajo, desde Newton destacan a Hennes & Mauritz como una de las compañías del sector que más está progresando en sostenibilidad. La cadena sueca usó un 96% de electricidad renovable durante sus operaciones en 2017 y el 59% del algodón que empleó provenía de fuentes sostenibles, con el objetivo de alcanzar el 100% el próximo año.

Además, tiene en marcha un plan de reciclaje, que incentiva a los clientes a donar la ropa que no quieren (de cualquier marca), a cambio de un cupón descuento de 5 libras en H&M. La compañía afirma haber recogido 17.771 toneladas de ropa, equivalentes a 89 millones de camisetas, con esta iniciativa. 

Según Lottie Meggit, analista de inversión responsable en Newton, este tipo de acciones serán cada vez más populares, aunque el problema es que la demanda de los consumidores por prendas reutilizadas todavía no ha llegado, lo que reduce los incentivos de las compañías para poner en marcha nuevos planes y buscar economías de escala.

Aunque Nick Clay reconoce que el coste inicial para mejorar la sostenibilidad puede ser alto para las compañías, considera que es necesario a largo plazo, porque las fuerzas de mercado o la regulación les llevarán por este camino de todas formas, por lo que “aquellas empresas que hayan realizado ya las inversiones serán las beneficiadas”.

En su opinión, “empresas como Boohoo o Amazon (citadas entre las de peores prácticas en el informe de EAC) tardarán más en reaccionar porque están muy centradas en fabricar y distribuir productos al coste más bajo posible, por lo que cualquier incremento de costes supone un fuerte viento en contra de su modelo”. 

Eso sí, los clientes tienen buena parte de la responsabilidad. “Podemos centrarnos en las compañías que nos gustan, pero si los consumidores son felices llevando una prenda sólo una semana, están apoyando estas actitudes desechables”.

El valor de las inversiones puede caer. Los inversores podrían no recuperar la cantidad invertida.

Consulta este análisis en versión original aquí