¿Cómo ve 2019 Nick Clay, jefe de renta variable global de Newton, parte del grupo BNY Mellon? Compartimos a continuación su análisis, con su visión del tipo de negocios que mejor se comportará en este entorno.

Todo lo que sube, baja tarde o temprano. Así que, para gestionar las expectativas de cara a 2019, creo que vale la pena plantearnos cómo podría terminar el mercado alcista más largo de la historia.

Considero probable que la Reserva Federal siga subiendo tipos al ritmo actual. En el contexto de un dólar todavía fuerte y de las tensiones comerciales
entre Estados Unidos y China, esto me parece un error clásico de política monetaria. Pienso que los problemas –cuando lleguen– irán más allá de los
candidatos habituales y afectarán a los mercados emergentes.

De materializarse este escenario, ¿dónde podrán refugiarse los inversores?

Cabe afirmar que las tenencias de renta variable más defensivas son aquellas sin exposición a la coyuntura económica. El ejemplo clásico es el sector de consumo básico, con productos cotidianos como el champú, los cosméticos o el detergente.

La visibilidad del beneficio a corto plazo también ayuda: durante un bajón, el crecimiento de las empresas es importante, pero no tanto como su
capacidad para evitar caídas. La solidez del balance de situación es otro elemento favorable, al proporcionar flexibilidad.

En las compañías muy apalancadas, en cambio, la necesidad de atender a los pagos en concepto de su deuda suele acabar dictando la actuación de los accionistas.

Si la empresa en cuestión también proporciona una rentabilidad por dividendo decente y sostenible, se convierte en un fuerte contribuyente a la rentabilidad de inversión. Si dicha renta se reinvierte cuando cae la cotización, las pérdidas de capital pueden recuperarse con mayor rapidez.
 

De cara a 2019, puedo afirmar que confío más en pronosticar contribuyentes positivos a nivel de empresas individuales: negocios estables, con
balances saneados y valoraciones razonables. La teoría sugiere que podrían ganar terreno si los inversores buscan esas cualidades defensivas, lo cual a continuación permitiría rotar hacia otras áreas “después del diluvio”. 

Consulta aquí el análisis de Nick Clay en PDF