Italia no es ajena a las crisis de gobierno. Las crónicas registran al menos 65 gobiernos desde 1946. No obstante, un análisis más detallado de cómo evolucionaron los diferenciales de la deuda italiana en 2018 revela que la incertidumbre política puede tener importantes repercusiones en los mercados financieros. Por eso, los acontecimientos de las últimas semanas resultan aún más destacables. Desde principios de agosto, el gobierno populista ha estado en la cuerda floja. Finalmente, el primer ministro Giuseppe Conte dimitió el 20 de agosto. Aunque aún no está claro qué sucederá, la formación de un nuevo gobierno respaldado por el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático de centroizquierda parece cada vez más probable.

 

Hasta el momento, la crisis política no ha tenido ningún impacto en los bonos del Estado italiano. Tras repuntar brevemente, los bonos a 10 años ofrecen un diferencial de 200 puntos básicos con respecto al bund alemán, el mismo nivel que a principios de mes. Durante la primera mitad del año, la prima de riesgo media rondó los 260 puntos básicos.

 

Esta estabilidad responde en gran medida a la expectativa de que los bancos centrales acometerán nuevas compras de deuda. Desde junio, han sido numerosas las señales de que el Banco Central Europeo (BCE) no tardará en reactivar su programa de compra de activos, lo que elevará aún más el porcentaje de bonos gubernamentales en manos del banco central italiano. Nuestro Gráfico de la Semana ilustra el importante cambio registrado a lo largo de la última década: si, a finales de 2009, casi la mitad de los bonos emitidos por el gobierno italiano estaba en manos de inversores extranjeros, este porcentaje apenas supera el 30% en la actualidad. El porcentaje correspondiente a inversores privados italianos también se ha reducido, pasando de casi el 20% al 5% actual. Por el contrario, los bancos nacionales y, sobre todo, el banco central italiano, han incrementado sus posiciones en bonos del país. El porcentaje de este último ha pasado del 4% a casi el 20%, lo que equivale a un aumento de 337.000 millones de euros. Además, resulta tranquilizador que, gracias a las medidas de austeridad de los últimos años, Italia registra ahora un superávit por cuenta corriente considerable.

 

«Teniendo en cuenta la cantidad de alternativas de inversión que ofrecen rentabilidades negativas, los bonos del gobierno italiano, con sus rentabilidades positivas, resultan tentadores», afirma Joern Wasmund, Head of Fixed Income en DWS. De hecho, según los datos más recientes, los inversores extranjeros han aumentado sus posiciones en más de 15.000 millones de euros desde principios de año.

 

Fuentes: Banca d’ Italia, Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH, a 20/8/19.


Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 21 de agosto de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS International GmbH. Traducido del CRC 069941 (8/19).

 

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