A mediados del pasado septiembre, las instalaciones de petróleo de Arabia Saudí sufrieron un ataque que supuso el aumento del precio de este bien durante un tiempo. Esta situación preocupo a los inversores de renta variable por la influencia que el petróleo tiene en el crecimiento económico y, en especial, las fluctuaciones de su precio a corto plazo en los mercados de este tipo de renta. 


A pesar de los avances de las energías renovables, la dependencia mundial del petróleo sigue siendo elevada y las variaciones en cadena de su precio y su tasa de cambio continúan afectando a diferentes sectores económicos. Es por ello que las bolsas se han visto afectadas por la incertidumbre en el mercado del petróleo como consecuencia del ataque a la mayor petrolífera del mundo. 

La primera reacción fue el incremento del precio del oro negro se disparase en torno al 20%, registrando así el mayor aumento desde la Guerra del Golfo de los 90.

Además, como hemos dicho,  el aumento de los precios del petróleo tiene un efecto en cadena en diferentes sectores económicos: la influencia del petróleo en los sectores de la energía y el transporte es particularmente visible, el aumento de los costes del combustible reduce los ingresos de las empresas de logística y las compañías aéreas y los fabricantes de bienes no vitales, como las industrias del automóvil y de la moda, sienten la presión y tienen que ajustar sus planes de negocio. 

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