La economía estadounidense empezó 2019 con mucha más fuerza de lo que las previsiones y los participantes del mercado habían anticipado. Si miramos atrás, se puede ver que las estimaciones de crecimiento de consenso para el primer trimestre del año se habían reducido sustancialmente, pasando del 3,1% al 2,8% entre el final de 2018 y la publicación de los datos del PIB estadounidense del primer trimestre. Estas previsiones más conservadoras reflejaban, en parte, el temor a los efectos negativos del cierre de la Administración estadounidense más largo de la historia (35 días). Otro factor que dificultó la labor de los economistas durante ese periodo fue la falta de datos, resultado directo del cierre gubernamental. Además, la incertidumbre sobre las negociaciones comerciales y el temor a una ralentización del crecimiento mundial enturbiaron aún más las perspectivas. Por eso, el hecho de que el PIB estadounidense registrase en el primer trimestre de 2019 un crecimiento anualizado del 3,2% con respecto al trimestre anterior resultó tremendamente tranquilizador. No obstante, si analizamos en detalle las cifras del PIB, algunas cuestiones siguen generando preocupación. Para los economistas, la composición del PIB (los factores que sustentan el crecimiento del producto interior bruto de un país) resulta tan importante como la cifra de crecimiento, o incluso más.

El consumo privado volvió a ser uno de los motores del crecimiento económico durante el primer trimestre, algo que no resulta sorprendente, dada la fortaleza del mercado laboral estadounidense. El «pero» es que el consumo privado se ralentizó con respecto al cuarto trimestre de 2018. Aquí, el cierre gubernamental tuvo algo que ver. Los funcionarios públicos y, sobre todo, los empleados de subcontratas públicas, decidieron posponer sus compras, ya que no sabían cuándo volverían a cobrar. Durante ese periodo, los hogares gastaron menos de lo habitual en las compras de mayor cuantía (bienes duraderos como coches, por ejemplo). No obstante, es probable que este debilitamiento del consumo sea algo temporal. Los indicadores del sentimiento de los consumidores, como el que publica la Universidad de Michigan, también sugieren que el consumo se recuperará en los próximos meses. Otro dato sorprendente: el comercio neto fue, de lejos, el factor que más contribuyó al crecimiento en el primer trimestre de 2019 a consecuencia del estancamiento de las importaciones (por el menor gasto en bienes duraderos) y el fuerte aumento de las exportaciones estadounidenses. Las estadísticas comerciales más recientes indican que Europa y Asia están importando elevadas cantidades de productos estadounidenses, quizás ante la posibilidad de que las tensiones comerciales vayan a más. Lo curioso es que los inventarios estadounidenses también registraron un incremento notable, hasta convertirse en el segundo factor que más contribuyó al crecimiento del PIB nacional en el primer trimestre. En nuestra opinión, las empresas estadounidenses también se han estado preparando para el posible recrudecimiento de la guerra comercial.

 

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Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos a 20 de mayo de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS International GmbH. Traducido del CRC 067800 (05/2019)