La flexibilización monetaria además de caracterizar el último ciclo económico de EE.UU., ha traído una seria de consecuencias que han dividido a esta potencia mundial: beneficios récord, empresas zombis y más en nuestro gráfico de la semana.

 

La división en EE.UU en su política y sociedad es una idea muy repetida desde hace tiempo. Sin embargo, desde el final de la crisis financiera, esta fragmentación es cada vez más palpable también en el plano económico. Pensemos, por ejemplo, en lo poco que han aumentado los salarios a pesar de que el desempleo se encuentra en mínimos históricos, o en el hecho de que los tipos de interés reales hayan caído hasta niveles negativos pese a que los beneficios rozan máximos en el conjunto del sector corporativo estadounidense. El hecho de que los ingresos fiscales no concuerden con este prometedor panorama económico (de las 379 empresas de la lista Fortune 500 que registran beneficios, 91 no pagan impuesto de sociedades) parece coherente con este escenario, aunque sea reflejo de los caprichos de la legislación tributaria de estados unidos.

Fijandonos en los beneficios, nuestro Gráfico de la Semana revela otra interesante dicotomía. Por un lado, los beneficios del índice Russell 3000 han aumentado en cerca de un 80% desde que acabó la crisis financiera. Por otra parte, el gráfico nos muestra que, pese a esos beneficios récord, el porcentaje de empresas que registran pérdidas es prácticamente el mismo a día de hoy que en periodos de crisis. Lo más destacable es que la cifra de empresas que registraron pérdidas solo aumentó brevemente en las dos últimas crisis pero lleva en niveles bastante altos, prácticamente iguales a los de las crisis, desde 2015. A estas empresas, que no logran levantar cabeza pese al floreciente entorno económico, se las conoce como «zombis», en referencia a la tenaz resistencia a morir (es decir, a la quiebra) que muestran desde hace años ciertas empresas japonesas, un fenómeno que se relaciona con los bajos tipos de interés.


Muchos descartan que este ciclo económico vaya a seguir el patrón clásico que, en cierto sentido, resulta más brutal. Sin embargo, un efecto negativo de este ciclo tan indulgente es que no se ha producido ninguna sacudida que se haya llevado por delante a empresas que realmente no son viables. Esta situación parece tener otros efectos secundarios: «Las diversas partes de la economía estadounidense avanzan a ritmos distintos, como ya analizamos al comparar los beneficios que registran las estadísticas oficiales (NIPA) y los que publican las empresas del S&P 500. El débil crecimiento de beneficios que se observa en amplias áreas del sector corporativo estadounidense también podría explicar por qué los salarios muestran tan poco dinamismo, pese a que la tasa de desempleo se encuentre en mínimos históricos», señala Christian Scherrmann, economista para EE.UU. en DWS.

 

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de diciembre de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS International GmbH as of 20/12/2019. CRC 072653 (12/2019)

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