“¡Manipulación de divisas!” así acusaba Donald Trump a China en agosto de 2019 en Twitter. Trump afirmó que el gobierno de Pekín empujó deliberadamente a la divisa china, el Renminbi, a su nivel más bajo en varios años, lo que provocó que el valor del dólar estadounidense se disparara. Todo esto fue, supuestamente, una represalia en el marco de la actual guerra comercial de China con EE.UU.

La guerra comercial ahora podría convertirse en una guerra de divisas y los inversores deberían tenerlo en cuenta a la hora de asignar capital. En el futuro los mercados bursátiles serán, probablemente, más sensibles a las noticias sobre la lucha entre las dos economías más grandes del mundo.

 

Trump necesita una economía estadounidense próspera y la fortaleza del dólar de cara a la campaña para la reelección del año que viene. Una moneda fuerte hace que los productos estadounidenses sean más caros en el escenario mundial – una clara ventaja para otros países y una desventaja para que Trump pueda volver a ganar las elecciones. Por lo tanto, Trump ha presionado al Banco de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) para que baje los tipos de interés, para así debilitar el dólar.

 

La UE también ha acusado a Trump de influir injustamente en su moneda. De hecho, el valor del euro ha estado cayendo continuamente durante más de un año. Además, los tipos de interés también están bajando en este lado del Atlántico, lo que podría debilitar más aún el euro. A mediados de agosto, se situaba otra vez a niveles de 2017.

“Lo que el presidente de EE.UU. no menciona en su reprimenda es que la moneda siempre refleja también la situación económica actual de un país”, dice Holtze-Jen. “Por otro lado, cuando se trata de la economía, Europa está jugando a ponerse al día con EE.UU.”.

 

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