Los inversores en oro han tenido que esperar más de seis años para que llegase este día. Tras el fuerte repunte experimentado en junio, la onza troy de oro ha superado el umbral de los 1400 dólares por primera vez desde septiembre de 2013. Este hito técnico es aún más significativo porque los inversores en oro llevan años viendo cómo uno de sus metales favoritos se movía sin rumbo, incluso cuando la flexibilización de las políticas monetarias de los bancos centrales impulsaba al resto de las clases de activo. Y eso a pesar de que los propios bancos centrales han sido grandes compradores netos de oro desde 2010 y que el entorno político se ha vuelto mucho más impredecible. E, incluso, a pesar de que el Bitcoin, el autoproclamado «activo refugio alternativo», se ha disparado más de un 200% en lo que va de año.

 

Los inversores en oro deben conformarse con celebrar que el precio del oro ha aumentado cerca de un 10% en el mismo periodo. Un factor importante que ha contribuido al reciente rally es que se ha restaurado la sincronización con los tipos de interés reales de EE. UU. En el último año, la tir de los treasuries ligados a la inflación a cinco años (considerados un proxy del tipo de interés real de EE. UU.) ha pasado del 1,15% al 0,17%. Como resultado, el coste de oportunidad de invertir en oro se ha reducido sustancialmente. Además, el reciente e inesperado giro acomodaticio del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal estadounidense (Fed) ha ayudado a garantizar que ese coste de oportunidad seguirá siendo bajo en el futuro próximo. El mantra «tipos más bajos durante más tiempo» vuelve a sonar con fuerza.

 

Sin embargo, creemos que «más bajo durante más tiempo» también puede servir para describir el comportamiento del oro a largo plazo. El metal amarillo no parece tan brillante si tenemos en cuenta que su precio sigue más de un 25% por debajo de su máximo de 2011. Y lo que es más: hace exactamente diez años, el oro y la bolsa estadounidense coincidieron en el mismo nivel. A principios de julio de 2009, la onza troy de oro cotizaba a 927 dólares y el S&P 500 se situaba en los 923 puntos. Desde entonces, como muestra nuestro Gráfico de la Semana, el índice estadounidense ha avanzado un 220% (sin incluir dividendos) hasta rozar los 3000 puntos. El oro, por su parte, solo ha ganado un 50% hasta situarse un poco por encima de los 1400 dólares.

 

Tampoco puede afirmarse que estas menores ganancias se hayan visto compensadas por una mayor seguridad, que es lo que suelen buscar los inversores en oro. Si tomamos la volatilidad como una medida de la incertidumbre, las dos clases de activo no muestran grandes diferencias a largo plazo. Rentabilidades más bajas por el mismo riesgo, ¿quién querría eso? Quizás los inversores que ven que los bancos centrales justifican el cambio de rumbo de sus políticas monetarias por el riesgo de recesión. Obviamente, los bancos centrales no rebajarían sus tipos de interés si no tuviesen motivos para hacerlo, ¿verdad?

 

Fuentes: Refinitiv, DWS Investment GmbH a 26/6/19.

 

Rentabilidad pasada, en periodos de doce meses (en %)

 

 

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH a 31/5/19.

 

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 26 de junio de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS International GmbH. Traducido del CRC 068748 (06/2019)

 

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