El 11 de junio de 2014, el Banco Central Europeo (BCE) empezó a aplicar tipos de interés negativos en su facilidad de depósito. Desde entonces, los bancos comerciales europeos vienen pagando por el privilegio de depositar fondos en el BCE, en vez de percibir intereses sobre sus balances netos. Cinco años después, ¿qué hemos aprendido sobre los efectos de la política de tipos de interés negativos (NIRP, por sus siglas en inglés)?

 

Para empezar, no es, ni mucho menos, la panacea. Los bancos comerciales se han mostrado reticentes a repercutirles el coste a sus clientes. La mayor parte del sector privado y, prácticamente todas las cuentas de ahorro de particulares, no pagan nada por este concepto. La razón es sencilla: si los tipos de interés se reducen demasiado, es posible que los ahorradores decidan cancelar sus depósitos bancarios y guardar el dinero en efectivo. De hecho, esto ya podría estar sucediendo, a juzgar por las informaciones anecdóticas que hablan, por ejemplo, de largas listas de espera para alquilar una caja de seguridad. Obviamente, acumular efectivo también conlleva costes.

 

 

Así que, si los particulares se han librado, ¿quién se ha llevado la peor parte del cambio de política? En algunos países de la eurozona, los bancos han compensado la diferencia aumentando sus beneficios en otros productos. Sin embargo, eso solo ha sido posible en mercados con un sector bancario muy concentrado. En otros países, y principalmente en Alemania, los márgenes financieros se han visto presionados. Ninguna de estas dos situaciones parece especialmente beneficiosa desde el punto de vista del BCE. Que la rentabilidad de los bancos se resienta no parece la mejor forma de fomentar la concesión de préstamos. Además, resulta evidente que la NIRP ha afectado de forma diferente a las distintas áreas de la eurozona.

 

Esto nos lleva a pensar que, en el mejor de los casos, la NIRP ha tenido un impacto marginalmente positivo en la eurozona. Sin embargo, existe otro canal de transmisión. La rebaja de los tipos de interés de los depósitos ha arrastrado el tipo de interés interbancario (euríbor) lo que, a su vez, podría haber frenado la apreciación del euro, especialmente frente al dólar, como señala Holger Kindsgrab, Co-Head Rates en DWS, y como muestra nuestro Gráfico de la Semana.

 

Fuentes: Bloomberg Finance L.P., DWS Investment GmbH a 5/6/19.

 

Todas las opiniones y afirmaciones contenidas en el presente documento se basan en datos de fecha 6 de junio de 2019 y podrían no llegar a materializarse. Esta información podrá verse modificada en cualquier momento dependiendo de consideraciones económicas, de mercado y de otro tipo, y no debería tomarse como una recomendación. Los rendimientos pasados no son indicativos de resultados futuros. Las previsiones están basadas en hipótesis, estimaciones, opiniones y modelos hipotéticos que podrían estar equivocadas. DWS International GmbH. Traducido del CRC 068261 (06/2019)

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