A., B, C, E, R (Retail), P (Private bank), I (Institutional)…, cuando consultamos un fondo de inversión nos encontramos que siempre el nombre viene acompañado de una letra, la cual nos pretende informar de alguna de las características del fondo, así como diferenciar la comisión que se aplica, según el cliente objetivo sea particular o institucional. En todos los casos cada clase tiene un ISIN diferente para poder diferenciar perfectamente un fondo de otro.

Cuando una gestora crea un fondo de inversión marca una política de inversión común para todos las clases del mismo, diferenciándose unas de otras en la moneda, si cubre la divisa de las inversiones, si hace pago periódico de dividendos, el cliente objetivo, etc. Estas diferentes clases se diferencian en diferentes comisiones y en muchos casos en el porcentaje que recibe el comercializador por distribuir los fondos. En EBN Banco hemos optado por la distribución de clase limpias en las que el cliente particular tiene acceso a la clase más económica que la gestora oferta, desde 2500 euros, y siendo totalmente transparentes a la hora de reflejar nuestros honorarios a través de la comisión de custodia (no inflando la comisión de gestión como se hace habitualmente) que será el 0,30 % del saldo medio anual del fondo contratado.

Con nuestro modelo conseguimos un ahorro significativo en las comisiones que pagamos por nuestros fondos de inversión, lo que redunda en una mayor rentabilidad de nuestra cartera, que puede llegar a ser más de un    1 % anual. A modo de ejemplo el fondo Franklin Technology Fund suele comercializarse la clase E, la cual tiene unos gastos corrientes del 2,56 %, en tanto en EBN tenemos la clase W, que soporta unos gastos del 0,90, que sumado a nuestro 0,30 % supone una diferencia para el cliente del 1,36 %, 136 euros anuales por cada 10.000 euros de inversión

¿Pero cómo diferenciamos una clase limpia del resto de clases?

Actualmente las diferentes entidades lo que hacen es cobrar una comisión por la gestión más alta a la que percibe la gestora, para así poder entregar al distribuidor una parte, en muchos casos hasta el 60 % del total, eso supone al cliente soportar un coste oculto elevado que redunda en obtener una rentabilidad menor por su inversión.  En caso de contratar la clase limpia de un fondo tenemos que pagar al distribuidor de alguna manera explícita (comisión de custodia, asesoramiento o gestión). Pero si sumamos estas cantidades a la comisión de gestión más reducida las cuentas salen, el ahorro en costes habitualmente es significativo.

A modo de ejemplo estas son las clases limpias de las principales gestoras internacionales que operan en España:

Gestora

Clase limpia

BlackRock

Clase D

Aberdeen

Clase X

Deutsche AM

Clase TFC

Amundi

Clase R

Carmignac

Clase F

Alliance-Bernstein

Clase I

Bluebay

Clase Q

Jupiter

Clase D

Robeco

Clase F

AXA IM

Clase FC/Z

CPR

Clase R

Invesco

Clase Z

Schroders

Clase C

Pictet AM

Clase I

Morgan Stanley IM

Clase I

MFS IM

Clase W

PIMCO

Clase Institucional

Candriam

Clase R

BNY Mellon IM

Clase W / U

Janus Henderson Investors

Clase H

UBS AM

Clase Q

BNP Paribas AM

Clase P

Franklin Templeton

Clase W

Muzinich

Clase H

DPAM

Clase W

Capital Group

Clase Z

Legg Masson

Clase X

Oddo

Clase I

Comgest

Clase z

Flossbach Von Storch

                        Clase HT

Hermes

Clase F

Allianz Global Investors

Clase RT