Hoy escribo en la revista Invesión y Finanzas sobre asesoramiento, planificación financiera y pensiones.

 
En los últimos meses, las noticias, artículos, debates y tertulias han dedicado mucho tiempo y, en muchos casos, opiniones de gran calidad, al asunto de las pensiones. A día de hoy, el diagnóstico es claro: tenemos un problema. Y este problema tiene una derivada macro, que nos afecta como país, y una derivada micro, que nos debería ocupar en tanto a profesionales, que generamos ingresos, consumimos, pagamos impuestos (muchos) y tomamos decisiones de ahorro e inversión. Son éstas sobre las que quiero hablarles.
 
El problema de las pensiones, de la dificultad de un sistema que hace aguas por la escasísima natalidad (mala noticia) y el aumento extraordinario y constante de la esperanza de vida (buena noticia), que no puede ser tan generoso como lo ha sido hasta ahora, exige de cada uno de nosotros una reflexión muy distinta acerca de cómo afrontamos las decisiones más relevantes de nuestra vida. Entre ellas, la más relevante, es la que tiene que ver con nuestra carrera profesional, con nuestra forma de ahorrar para jubilación y con el propio concepto de jubilación, en sí mismo, más cercano de segunda carrera profesional que al habitual de clase pasiva.

 

Aquí el enlace al artículo completo: http://ow.ly/25yfDs