Ayer tuve la oportunidad de compartir con más de 140 asociados una tarde interesantísima debatiendo acerca de asesoramiento financiero, mercados y gestión, redes sociales, certificaciones profesionales y planificación financiera. 

 

El encuentro, organizado por la Delegación Territorial de Galicia, contó entre otros, con la presencia de Dositeo Amoedo, delegado territorial de EFPA en Galicia, Francisco Marín, presidente del Comité de Servicios Asociados, Ramón Pereira, country manager de Franklin Templeton, Patricia Muíño, director general de la Escuela de Finanzas o Vicente Varó (@kaloxa), community manager de Unience.

 

Tuve la suerte de participar en la segunda mesa redonda, para debatir con Hugo Fernández, EFA y Fernando Roade, EFP, sobre asesoramiento financiero.

 

Os transcribo mis reflexiones por si queréis comentar y debatir:

 

1.- Hasta ahora, en España, no se ha hecho asesoramiento financiero. Decir que el inversor no está dispuesto a pagar por asesoramiento es, por tanto, precipitado

 

Lo que si sabemos es que el inversor, a veces, paga por nada. Por ejemplo, si tiene un fondo de dinero al 1%, está pagando por renovar un repo una cantidad excesiva.

 

2.- Falta una definición de asesoramiento y si éste aporta valor, a buen seguro admitirá, un precio.

 

Lo que parece claro es que cada vez es más necesario diferenciar asesoramiento de gestión y, en muchas ocasiones, se dice que se asesora cuando simplemente se ofrece una selección de productos, o un simple perfil de riesgo

 

La definición y la transformación del asesoramiento será orientado al cliente, global y continuado o no será.

 

  • Orientado al cliente. Guiado por los objetivos del inversor, por sus necesidades (que a veces no conoce). En este sentido, una buena regla para elegir a un asesor financiero es medir el tiempo que pasa conociendo a su cliente y el que emplea en venderle sus productos.
  • Global. Un inversor no es un producto o una transacción. El asesoramiento no puede consistir solo en decisiones de colocación del ahorro. Por ejemplo, no podemos decir que un inversor es conservador porque no tiene exposición a bolsa, al tiempo que pide una hipoteca de 1m€ a 40 años que no puede pagar
  • Continuado. Si no hay seguimiento, desarrollo de la relación a largo plazo, no podemos hablar de asesoramiento

 

3.- Los obstáculos con los que se encuentra el asesoramiento tienen que ver con mensajes que confunden al inversor:

 

  • En este producto no hay riesgo (porque no hay volatilidad o cotización)
  • ¿Qué me das? En una decisión de inversión nadie le da nada. El inversor asume un riesgo y una inmovilización temporal de recursos a cambio de un retorno esperado
  • Viven. Los supervivientes del accidente de avión en los Andes, que transportaba a los miembros de un equipo de rugby, lograron salvarse cuando se enteraron por radio de que habían abandonado su búsqueda. De igual modo, el mensaje de que las pensiones están garantizadas, puede disuadir al inversor de asumir su responsabilidad de planficar su futuro

 

4.- El asesoramiento debe fundamentarse en una alineación con los intereses del inversor, pero también con sus plazos

 

5.- El gran paso adelante vendrá de la mano de una mayor profesionalización del asesoramiento, un asesor que se considere como tal con independencia de la plataforma desde la que preste sus servicios

 

Al final de la sesión, me sorprendió muy gratamente comprobar el nivel de consenso que teníamos todos respecto a estos temas, por lo que mi consejo fue: ¡hagámoslo!