Vivimos días de confusión en los mercados. Volatilidad a discreción y fuertes movimientos al alza y a la baja en los índices que desconciertan a los inversores y alarman a los ahorradores. La incertidumbre generalizada impone, una vez más, la necesidad de contar con un asesor financiero que guíe al cliente y le aconseje qué movimientos hacer en función de sus necesidades.

Leer el artículo en nuestra web