He leído recientemente un artículo en el que un buen amigo, periodista y  community manager, decía que en las redes sociales se habla, sobre todo, de redes sociales. Cualquier búsqueda de palabras clave y  hashtags puede, a buen seguro, confirmar esta apreciación. En los mercados, esas complejas y antiquísimas redes en las que oferentes y demandantes expresan su consenso a través de los precios, se habla de entorno y contexto (lo macro, lo económico, lo político), se habla de valor (beneficios y precio) y de la capacidad para generarlo y mantenerlo y se habla, y mucho, de mercados. 


Es obvio que el  gestor de un fondo de inversión debe estar más pegado a esa conversación más técnica, cuyo hilo argumental es la evolución de los mercados. Me la imagino, dura, difícil, en ocasiones desagradecida, en otras, enormemente persuasiva y seductora. Mis previsiones y expectativas y mi política de inversión, frente a unos mercados caprichosos, que dan y quitan razones.


Pero no podemos olvidar, que hay otra conversación más íntima y tan relevante como la anterior que debemos recuperar, y poner por delante, antes de tomar cualquier decisión de inversión: se trata de la conversación entre el  inversor y el  asesor financiero. Probablemente, y fruto de un mal enfoque por parte de las entidades financieras en general, la conversación ha brillado por su ausencia. En mi opinión debido a dos factores relevantes: el asesor ha querido ser gestor, y hoy por hoy, al hombre orquesta que no puede aportar valor, el mercado le ha terminado por ganar, pasando el conocimiento del inversor a un segundo plano. El otro factor es el de la estandarización de las propuestas, a base de productos generalistas y masivos, que difícilmente entran con calzador en las necesidades del inversor.


Tanta ha sido la ausencia de conversación o tan decepcionantes los resultados, que llevamos desde 2004, con el regulador al frente, intentando establecer fondo y forma de lo que debería ser la relación entre inversor y asesor.


El inversor se ha dado cuenta de que necesita más conocimientos para poder entender y comparar, pasos ineludibles y previos, para poder elegir. Busca, se agrupa, debate y comienza a elegir a través de las redes sociales. Y el asesor (y también los gestores), empieza a entender que puede escuchar y participar, en esa conversación. Acaso más de productos y posibilidades de inversión, y que necesariamente debe ser completada con una revisión en profundidad de aspectos tan relevantes como la fiscalidad, los objetivos genéricos de planificación financiera (jubilación, vivienda, educación de los hijos...), la economía familiar, etc...


El próximo 15 de febrero, en el seno del  EFPA Congress 2012, abordaremos tres perspectivas distintas del problema: la experiencia de  Marc Garrigasait, presidente de  Koala SICAV y gestor de la misma, que utiliza las redes sociales para explicar su visión y los resultados de su gestión; la visión de  Benito Cabrera, asesor financiero, miembro de  EFPA y agente de  Bankinter, que se relaciona con inversores, clientes o no, en el día a día a través de distintas comunidades de internet, generalistas y especialistas; y las ideas de  Vicente Varócommunity manager de  Unience, que facilita la conversación diaria sobre mercados y productos de miles de inversores, amateurs y profesionales.


Sirva este post para iniciar la conversación.