Uno de los grandes peligros que tiene el scrip dividend es que puede dirigir a las empresas a un callejón sin salida. Esta política ha permitido mantener altos pagos durante la crisis, pero implica ampliaciones de capital para entregar acciones a los inversores y cuando las empresas quieren retomar el dividendo en efectivo a veces se encuentran en un aprieto o con que sencillamente no pueden. Entonces, la solución más sensata es recortar los pagos como ha hecho Banco Santander. Una medida a la que no se verá abocado BBVA cuando retire el scrip.

El banco ha adelantado sus planes de repartir un 35-40% de sus beneficios de 2017 íntegramente en efectivo y aunque no se ha comprometido a mantener la retribución, ganará lo suficiente para conservar, al menos, los 0,37 euros por acción actuales y poder pagarlos en metálico.

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