La exposición aproximada es de entre el 1% y el 6% a los préstamos tóxicos del sector energético, la gran banca estadounidense ya ha comenzado a realizar provisiones ante las pérdidas del contexto actual. No obstante, lejos de repetir descalabros como el ocurrido en 2008, las grandes entidades se encuentran lo suficientemente preparadas como para enfrentarse a una oleada de impagos por parte de las petroleras y gasistas que no lograrán subsistir.

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